Nido viejo (古巣, ふるす, furusu) es un kigo de primavera que hace referencia a esos nidos que quedan abandonados durante la estación después de que las crías crezcan y lo abandonen. También se refiere a esos nidos que quedan vacíos tras la migración de las aves, evocando sentimientos de nostalgia y apego por el pasado. Otro significado que se le puede dar a este kigo es el de viejo hogar. Es por eso que, en la poesía japonesa, especialmente en el haiku, puede simbolizar tanto el recuerdo de la infancia como la soledad del regreso a un lugar que ya no es el mismo. Está vinculado a temas de memoria, pérdida y el paso del tiempo.
A modo de ejemplo, os comparto dos nuevas traducciones en la que aparece este kigo:
燕の古巣を見るや知恩院 – 河東碧梧桐
En Chion’in
contemplo el viejo nido
de una golondrina.
Kawahigashi Hekigotō
Chion’in (知恩院) es un templo budista y sede del budismo Jōdo shū, una rama del Budismo de la Tierra Pura fundamentada en las enseñanzas del exmonje Tendai japonés, Hōnen. Los edificios originales se construyeron en 1234 por obra de Genchi, en memoria de su maestro, Hōnen. Y aunque gran parte fueron destruidos por un incendio en 1633, fueron reconstruidos por el shogun Tokugawa Iemitsu, conservándose hasta la actualidad.
En el haiku de Hekigotō no sabemos a ciencia cierta dónde se encuentra el nido viejo de golondrina, si en alguno de estos edificios, si sobre la rama de alguno de los árboles del complejo… Esa, quizá, es la belleza del haiku: mostrar sin decirlo todo. En esa omisión el lector puede interpretar la escena como desea e, incluso, recrearse en varias vistas inspiradas en los mismos versos. El elemento central es el viejo nido, y el entorno queda en manos de quien reconstruye el pasado.
旅がらす古巣はむめに成にけり – 松尾芭蕉
Monje errante.
Su viejo hogar convertido
en un ciruelo.
Matsuo Bashō
En este verso de Bashō, el kigo aparece como referencia al viejo hogar, al lugar que nos vio crecer y en el que se formó la consciencia del monje errante. Este verso, además, podría hablar de cualquier monje errante, pero conociendo el pasado del poeta, quiero interpretar que habla de sí mismo, de cómo regresa a donde creció buscando su hogar para verlo convertido, debido al paso del tiempo, en un ciruelo.
¿Qué te sugieren a ti estos versos?

Haikus de nuestro grupo creativo
Telarañas
en el nido viejo vacío,
maúlla el gato.
-Tomás Mielke–
El nido viejo fue abandonado por los pájaros que lo construyeron y, ahora, alguna araña lo ha utilizado como lugar donde vivir. O al menos es lo que parece indicar la cantidad de telarañas que cubren el nido. El poeta nos transmite en esa imagen cómo el paso del tiempo convierte todo cuando toca la naturaleza. De fondo, el maullido de un gato nos devuelve al presente: ya no hay pájaros y tampoco sabemos si las arañas que construyeron esa red siguen en su interior… En este instante, hasta el maullar del gato ha quedado atrás, dejando solo la imagen del nido vacío ante el poeta.
Suave al viento
En el vaivén del follaje
el viejo nido
–George Goldberg-
No importa que el nido haya sido abandonado, la construcción fue hecha a consciencia para resistir al viento y a la lluvia mientras aquellos pájaros que lo construyeron lo habitaban. Hoy, abandonado, sigue aferrándose a la rama. Y entre el follaje mecido por el viento, se deja ver aún ese nido a la espera de nuevas aves.
Abandonado
Encuentro en el camino
Un viejo nido
-Florita Morgado Terrón–
Al igual que en el haiku de Hekigotō, estos versos nos muestran un nido abandonado en el camino. ¿Habrá sido el viento o la lluvia quien lo ha arrancado de la rama en la que se encontraba para enviarlo a la soledad de del camino? O la poeta se refiere a un nido abandonado sobre alguno de los árboles de ese camino que recorre. En este haiku, tanto el nido viejo, como el abandono, ya nos transmite una sensación de soledad que nos hace imaginar al caminante solo ante la imagen.
Con barro en el pico
vuelve al viejo nido
la golondrina.
–Justy Quiroga Muñoz-
Al ver volver a la golondrina con barro y nuevas ramitas en su pico a ese viejo nido que dejó atrás el año pasado, sentimos la esperanza del comienzo de la primavera. ¿Será esa golondrina la misma que vimos el año anterior y que ha recordado el nido que construyó o será una nueva golondrina que ha elegido ese hogar como lugar para pasar los próximos meses?
Fines de marzo.
Solo el viento visita
este viejo nido.
–Santiago Kō Ryū Luayza–
Aún no han vuelto las aves que dejaron atrás ese nido el año anterior. ¿Lo harán en algún momento o este año nos enfrentaremos a la soledad de un cielo sin aves? El clima cambiante de los últimos años hace cada vez más imprecisas las estimaciones de la vuelta de esas aves estacionales. Por eso, nuestro poeta contempla el viejo nido y nos transmite la tristeza de la soledad que acompaña a ese único visitante: el viento.
Además de estos haikus comentados, también queríamos destacar:
Brizna a brizna
se deshace en el pino
el nido viejo.
-Samuel Cruz-
Frío primaveral
entre las ramas en flor
un viejo nido
–Gumer Yagi–
Desde el camino
al regresar al pueblo,
el nido viejo.
-Alfonso Portillo-
Al nido viejo
llegan las hojas caídas.
Un viento suave.
-Blanca Estela Salazar Alvarez-
Negro esqueleto
Chamuscadas las pajas
del nido viejo
–Jorgelina Hazebrouck–
En el gran olmo,
entre sus hojas nuevas,
un viejo nido…
–Luly/Lu–
名も知らぬ鳥よ古巣へ帰りけり。
Un ave sin nombre
vuelve al viejo nido.
…
–Francisco Barrios–
Recuerda que en la sección de primavera de nuestro kiyose, puedes descubrir muchos más términos kigo que pueden servir de inspiración para tus haikus:
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