Kigo: Mandarina (蜜柑, みかん, mikan)

Mandarina (蜜柑, みかん, mikan). Fruto cítrico que se cultiva principalmente en laderas cálidas orientadas al sur o al oeste, con regiones productoras destacadas como Kyushu, Shikoku, Sanyo, las prefecturas de Wakayama, Shizuoka y Kanagawa. En junio, los árboles florecen con pequeñas flores blancas, y durante la cosecha, los campos se tiñen de un vibrante color amarillo.

Es un kigo de invierno que está presente durante toda la estación. La mandarina ha sido parte integral de la cultura japonesa y su cultivo en Japón se remonta al período Muromachi(1333-1573), con registros que indican la existencia de árboles de mandarina en la región de Kishu (actual prefectura de Wakayama). Durante el período Edo (1603-1868), la producción de mandarinas aumentó significativamente, estableciéndose como una fruta esencial en la dieta japonesa.

Actualmente, en tiendas de barrio, se pueden encontrar bolsas de mandarinas a bajo precio y cuyo color naranja intenso y su aroma invitan a comprarlas para disfrutar de un delicioso aperitivo. En casa, suele se el centro de mesa ideal para acompañar una charla o disfrutar de la tarde en soledad mientras se escapa del frío al calor del kotatsu.

Para ilustrar el uso de la mandarina en el haiku clásico, os compartimos dos nuevas traducciones.

大足に傾斜踏まへて蜜柑採る 橋本多佳子

Con pies firmes
aferrándose a la pendiente
recoge mandarinas.

Takako Hashimoto

Un haiku en el que la autora nos muestra la imagen de alguien, quizá una agricultora o agricultor que cosecha las mandarinas, aferrado con fuerza a la pendiente, como si sus pies se clavasen en la misma roca, para permitirle tomar de las ramas cada una de las mandarinas que ponen color al entorno.

からかさを山の蜜柑がとんと打つ 西東三鬼

En la montaña,
una mandarina cae con suavidad
sobre la sombrilla de papel.

Sanki Saitō

Un paseo tranquilo en la montaña, entre árboles de mandarina, en el que el sonido del ambiente calma a cualquiera que lo escuche. En ese paseo, entre conversaciones tranquilas y el ruido típico de la marcha, un golpe lo sobresalta. Una mandarina cae sobre la sombrilla de papel atrapando la atención del poeta.

Haikus de nuestro grupo creativo

Gélida brisa.
Los niños trepan el árbol
por mandarinas
-Maria Antoni Piossek

Los juegos de niños pueden ser un poco salvajes, a veces. Esto es quizá por no temer a ningún posible daño ni tampoco a regañina alguna. Este haiku refleja esa despreocupación de la infancia en la que ni el frío, ni las alturas, pueden frenar a los niños de subir al árbol para alcanzar el sabroso fruto.

tarde lluviosa,
una sola mandarina
en el frutero
-Álvaro Miguel Ortega-

En este haiku, la soledad de la mandarina también extiende el sentimiento al poeta. No es solo la mandarina en soledad dentro del frutero, sino la soledad que siente el poeta al contemplarla en una tarde lluviosa en la que una sola mandarina podría ser insuficiente para matar el tiempo.

Sabor de invierno.
Cáscaras de mandarina
sobre la nieve.
Santiago Kō Ryū Luayza

Sobre la nieve, alguien ha dejado un pequeño camino marcado por los restos de cáscaras de las mandarinas que ha ido comiendo. ¿Quién habrá pasado por allí? ¿Habrá sido el mismo poeta quien ha dejado sobre la nieve los restos de la mandarina que ha comido? El sabor de invierno lo delata. Y continuando su camino, deja atrás sus huellas bajo el aroma del fruto.

Acurrucados
junto a la chimenea
pelando mandarinas.
Tomás Mielke-

Un haiku que transmite compañía en un momento de tranquilidad. Pelando mandarinas, el poeta describe en este haiku una imagen pura de invierno, en el que no se sabe cuántas personas son las que protagonizan la escena; pero sí transmite esa compañía propia de una conversación tranquila frente a la chimenea encendida, de una vida en familia, compartiendo el fruto del invierno.

El sol invernal
roza las mandarinas
que hay en la mesa.
Eva Otero

Sin importarle adentrarse en casa ajena, el sol se cuela entre las cortinas para extender su brazo de luz sobre la mesa, cada vez más cerca del centro, hasta rozar las mandarinas. Un haiku en el que la luz del sol apenas calienta y solo es su brillo el que, brevemente, destaca el naranja intenso de la piel de la mandarina.


Además de estos haikus comentados, también queríamos destacar:

海の音 蜜柑の甘さ 沖縄の冬。
Rumor del mar
y mandarinas dulces
—invierno en Okinawa.
Francisco Barrios

En la cocina,
aroma a mandarinas
recién cogidas.
María Ontenient

Llega cantando
con la cesta llena
de mandarinas
-Idalberto Tamayo-

Vuelta de la feria
En la mano el perfume
de mandarina
George Goldberg

Mis manos huelen
a las mandarinas dulces
del desayuno.
Maria Garrido


Recuerda que en la sección de invierno de nuestro kiyose, puedes descubrir muchos más términos kigo que pueden servir de inspiración para tus haikus:

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