Setsubun (節分, せつぶん), hacía referencia originalmente al cambio de estación; por lo que tenía lugar cuatro veces a lo largo del año. Sin embargo, actualmente solo se celebra en el cambio del invierno a la primavera. Y debido a que el calendario lunar varía con los años frente a nuestro calendario gregoriano, el último día de invierno en Japón ocurre entre el 2 y el 4 de febrero.
Como ya escribimos en artículos anteriores, en tema de haiku, son muy importantes los días que hacen referencia a acontecimientos estacionales de relevancia, como el cambio de estación, el primer y último día del año, la primera noche de alguna estación… Es por eso que quería escribir este artículo para que conocieras esta tradición, cómo se celebra y la importancia que tiene en la sociedad japonesa.
Al comienzo de la primavera, el dios del zodíaco del año en curso, da lugar a que entre el nuevo dios. En ese reemplazado de dioses, los demonios aprovechan la ocasión para entrar al mundo y sembrar caos, destrucción y enfermedades. O al menos, esa es la raíz de esta celebración, en la que un miembro de la familia (tradicionalmente es un rol que ejerce el cabeza de familia o un varón con el signo del zodíaco chino del año en curso) arroja judías de soja tostadas al grito de «Oni wa soto! Fuku wa uchi!» (鬼は外!福は内!), que se traduciría como «¡Fuera los demonios! ¡Que entre la buena suerte!». A esta ceremonia se le denomina mamemaki (豆まき).
Tras esto, se suelen comer tantas semillas como años se tengan; aunque en algunos sitios se suele comer una adicional por el año venidero, para así tener un año más de salud y buena suerte.

Este día, también es muy común preparar el ehōmaki (恵方巻き), unos rollos maki con 7 ingredientes (referencia a los siete dioses de la fortuna) que se comen sin cortar, en silencio, mientras se medita sobre un deseo.
Poco común en las ciudades, aunque aún se mantiene la tradición en algunos pueblos, es colocar en las puertas de las casas (principalmente si están orientadas al norte, de donde se cree que vienen los demonios) unas cabezas de sardinas pinchadas en ramas de acebo, de forma que el olor de las sardinas ahuyentaría a los demonios, a la par que los pinchos de las ramas se clavarían en sus ojos si osaran acercarse.
La primavera comienza
La primavera comienza el día siguiente, cuando el frío aún se siente con intensidad y aún se pueden apreciar algunas nevadas. Aun así, esa débil primavera que empieza, rápidamente se va fortaleciendo y da paso a una explosión de color y música. Como ya comentamos en nuestro kiyose, en el apartado de primavera, en esta subestación el viento del este comienza a derretir el hielo, el ruiseñor japonés se deja escuchar y los peces empiezan a ser más abundantes en los ríos.
El canto de los pájaros y el sonido de los insectos de este momento de la estación se conoce por hatsune (初音) y es el ruiseñor de los primeros en poner voz a este sonido, de ahí que también se conozca a estas aves como «pájaro que anuncia la primavera» (春告鳥, はるつげどり, harutsugedori).
Un haiku escrito por Basho, que representa este momento previo a la primavera dice:
春や来し年や行きけん小晦日 – 松尾芭蕉
haru ya koshi toshi ya yukiken kotsugomori
¿Ya la primavera?
¿Ha terminado el año?
Penúltimo día.
Matsuo Bashō
En este haiku el autor parece mostrar su temor ante el fin de otro año. Quizá sienta que el tiempo se le escapa, como se nos escapa la vida: día a día, estación a estación, año tras año. Y aunque la primavera sea inminente y con ella llegue el nuevo despertar de la naturaleza, aún nos queda un día más de invierno.
Otro haiku que podría vincularse a este día es este de Issa:
鬼の出た跡はき出してあぐら哉 – 小林一茶
oni no deta ato hakidashite agura kana
Tras partir los demonios,
barro hacia afuera sus huellas
y me siento a mis anchas.
Issa Kobayashi
Una vez termina el ritual para ahuyentar a los demonios, Issa barre su casa y elimina las huellas de esos demonios que ya se han ido. Esas huellas, realmente, son las judías de soja esparcidas por todos lados tras lanzarlas momentos antes. Tras eso, con la casa limpia y el alma tranquila, el autor se sienta, cruzando sus pierdas, para relajarse tanto como el entorno le permite. La primavera está cerca, aunque el frío aún se sienta.
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