Kigo: Flor del infierno (彼岸花, ひがんばな, higanbana)

Lirio de araña roja o flor del infierno (彼岸花, ひがんばな, higanbana) es una flor de otoño que florece de manera llamativa muy próxima al equinoccio de otoño. Por lo que podríamos ver esta flor como la representante del cambio de estación.

Es frecuente encontrarla cerca de los cementerios; ligada profundamente con la muerte, la separación y los recuerdos de los difuntos.

Más allá de la carga simbólica que hoy la eleva, esta planta venenosa se utilizaba inicialmente en los cementerios para alejar a los roedores y así evitar que excavaran los restos mortales. También, se utiliza para proteger los arrozales y campos de cultivo, por lo que también es frecuente encontrarla al borde de algunos campos.

Os compartimos unos haikus que muestran el uso de este kigo:

歩きつづける彼岸花咲きつづける – 種田 山頭火
Sigo caminando.
Y la flor del infierno
sigue floreciendo.
Santōka Taneda

Este haiku crea un vínculo directo entre el poeta errante, cuyo paso no se detiene, y el ciclo fijo de las flores del infierno, cuyo crecimiento tan marcado, próximo siempre al equinoccio de otoño, sirve de símbolo del ocaso del año. El tiempo pasa, las flores siguen su ciclo, y el poeta continúa su camino.

彼岸花の赤さがあるだけ – 種田 山頭火
Solo existe la rojez
de la flor del infierno.
Santōka Taneda

¿Dónde se encontrará nuestro poeta? Quizá la tarde lo haya alcanzado próximo a un cementerio o cerca de algún campo de cultivo protegido por un mar de lirios de araña rojos… Poco sabemos del lugar salvo el color rojo intenso que lo inunda todo.

移つてきてお彼岸花の花ざかりの – 種田 山頭火
Tras la caminata,
los lirios de araña rojos
en plena floración.
Santōka Taneda

Quizá el poeta vea esto como una recompensa a su largo recorrido. Habiendo llegado al lugar donde escribe este verso, tras no sabremos cuánto tiempo andando, se encuentra ante la majestuosa imagen de los lirios de araña rojos completamente abiertos y cubriéndolo todo.

Haikus de nuestro grupo creativo

Flor del infierno.
Mamá no volverá
para arroparme.
-Javier Mahedero

Ese fuerte vínculo de la flor de infierno con la muerte, al haber sido plantadas en las proximidades de los cementerios desde hace siglos, ya nos sitúa en un estado melancólico al empezar a leer este verso de Javier. La conclusión de su haiku, ese eterno echar de menos de un gesto tan sencillo como arropar al niño en la noche, hace desatar la emoción en sus versos. La flor y el recuerdo son uno en este haiku, también la flor y el miedo a olvidar la ternura de un gesto sencillo.

彼岸花墓に散り添う秋風や。
Flor del infierno
esparcida en las tumbas—
brisa otoñal.
-Francisco Barrios

El silencio del camposanto, la brisa de otoño que mueve con delicadeza las hojas y la vegetación que rodea las tumbas. ¿Cómo habrá podido arrancar las flores de sus tallos? Quizá antes el viente fuese más fuerte, lo suficiente como para llevar consigo el rojo de la flor y esparcirlo allá donde alcanza nuestra vista. Queda la brisa, el silencio del pasado que resuena a frecuencias inaudibles y el rojo como último símbolo de vida. Alrededor del poeta, ¿quién saber qué habrá? El haiku nos invita a pensar que solo el color de la flor y el gris de la piedra lo cubren todo.

Casi cubierta
por la flores del infierno
la entrada al arrozal.
-Tomás Mielke-

En ocasiones, el mantenimiento de los alrededores de los campos de cultivo llevan a imágenes como esta: los lirios de araña rojos se han ido adueñando poco a poco de todo el terreno próximo a donde crecían hasta el punto de cubrir casi por completo la entrada al arrozal. De esta forma, la imagen que muestra el poeta en este verso sugiere un arrozal abandonado, donde solo podríamos encontrar pájaros, anfibios e insectos propios de la estación otoñal. A mí, ese arrozal, se me presentan en profundo silencio, bajo un cielo claro y la brisa de otoño.


Además de estos haikus comentados, también queríamos destacar:

En el camino
bella flor del infierno
que dejo atrás…
-Luly Lu-

Una lápida
mucho mejor que la roca.
Flor del infierno.
Santiago Kō Ryū Luayza

viento de otoño,
ante una casa vieja
flores del infierno
Consuelo Orias

El golpe seco
del ataúd en tierra—
una flor del infierno.
-Samuel Cruz-

Tras la lluvia
brilla en el camposanto
Flor del infierno
-George Goldberg-

A media noche
Lirios de araña roja
como espíritus
Miguel Àngel Beltràn Gòmez

Fin del otoño.
La flor del infierno
casi marchita
Blanca Estela Salazar Alvarez


Recuerda que en la sección de verano de nuestro kiyose, puedes descubrir muchos más términos kigo que pueden servir de inspiración para tus haikus:

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