LXIII  Reto de haiku de La senda del haiku: ante el Yōmeimon, las puertas del Santuario de Toshogu.

Domingo, 8 de diciembre de 2024.

Conmovido ante la imponente imagen del Yōmeimon (陽明門), no podía dejar pasar la ocasión para que nos congreguemos ante él y contemplar el entorno natural que lo rodea para componer haiku.

El Yōmeimon es una de las estructuras más emblemáticas del Santuario de Toshogu en Nikkō (日光東照宮). Un pórtico de dos niveles que muestra una combinación de elementos arquitectónicos y decorativos propios de construcciones pensadas para los dioses. Con sus más de 500 esculturas talladas que representan figuras humanas, animales, criaturas mitológicas (cada una con su significado), esta estructura fue construida en honor al líder samurái más famoso de la historia de Japón, Tokugawa Ieyasu, quien desempeñó un papel fundamental en la unificación de Japón y que, con su ascenso a shogun inició el periodo Edo, uno de los más pacíficos y prósperos de la historia antigua de Japón.

El Santuario Nikkō Toshogu fue pensado con un fin divino, o al menos eso se cree que tenían en mente los arquitectos que idearon este complejo sagrado; ya que los colores vivos y los tallados tan cuidados contrastan con el diseño más sobrio que podemos encontrar en la arquitectura nipona.

Este lugar cobra especial importancia en primavera y otoño. Y es en esta última estación cuando se celebra el Gran Festival de Otoño de Nikkō (日光東照宮秋季大祭), en el que cada año, a mediados de octubre se conmemora el entierro de Tokugawa Ieyasu. De forma que es muy poco lo que separa a este hombre de los dioses dada la devoción que se le tiene en este lugar.

Para que visualices el lugar, te compartimos este grabado de Tsuchiya Koitsu titulado “La puerta Yōmeimon en el Santuario de Nikkō”.

Y antes de empezar a escribir haiku, permitidnos dar algunos detalles de esta ciudad situada en la prefectura de Tochigi, en la región de Kantō, a unas dos horas de Tokio, aproximadamente. Esta cercanía a la gran capital la convierte en un destino turístico muy concurrido para los locales. Conocida por su riqueza histórica y belleza natural, Nikkō alberga una serie de santuarios y templos que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Uno de los más destacados es el Santuario de Toshogu, que ya os hemos presentado. También podemos encontrar allí un antiguo santuario sintoísta construido hacia mediados del siglo VIII dedicado a las deidades de las montañas de Nikkō. Lugar en el que se encuentra el Puente Shinkyo, un puente sagrado que cruza el río Daiya y es considerado uno de los más bellos de Japón.

Y otro de los lugares destacados es el Templo Rinnōji(輪王寺): un templo budista establecido en el siglo VIII conocido por su sala principal que guarda estatuas doradas de Amida, Senju-Kannon y Bato-Kannon.

Más allá de los lugares religiosos, podemos adentrarnos en el Parque Nacional de Nikkō (日光国立公園, Nikkō Kokuritsu Kōen), en el que se encuentran los templos y santuarios mencionados y en el que podemos disfrutar de las espectaculares vistas del Lago Chuzenji (中禅寺湖, Chūzenji-ko) y de la Cascada Kegon (華厳滝, Kegon no Taki).

Imaginad este lugar tan rico en naturaleza. Imaginad cómo cambian sus hojas en otoño y cómo se convierte en un lugar idílico para contemplar el momiji.

Ahora, os vamos a compartir dos nuevas traducciones.

日光の娘等の晴着に雪さらさら川端茅舍

Sobre la ropa de fiesta
de las jóvenes de Nikkō
nieva con suavidad.
Bōsha Kawabata

En este haiku nos encontramos en alguna de las fiestas religiosas que se celebran en el complejo de templo Toshogu. Las jóvenes que visitan el lugar visten ropas tradicionales que, en ocasiones, destacan por sus vivos colores. La nieve comienza a caer con una pureza deslumbrante, posándose sobre la tela y marcándola con pequeños puntitos de agua al derretirse. Una imagen festiva en la que la nieve pone algo de pausa.

肌さむし竹切山のうす紅葉野沢凡兆

Frío en la piel.
En la montaña de bambú cortado
las hojas cambian de color.
Nozawa Bonchō

En este haiku nos encontramos contemplando la montaña, justo hacia donde el bambú ha sido cortado y donde podemos ver cómo ese vacío destaca en la ladera. Sin el bambú, nos roba la atención el repentino cambio de las hojas, que comienzan a tornarse ocres, anunciando el comienzo de la última etapa del año. El frío, destacado en el primer verso, es tan intenso que se siente agarrado a la piel.

Y para concluir, te compartimos los haikus seleccionados de la iniciativa propuesta en nuestro grupo privado:

Entre oraciones
una fila de hormigas
recoge hojas secas
Julia Agosti

La luz divina
se acurruca en el templo.
Afuera, viento.
Marisa Gioacchini

truena la campana,
un carámbano transparente
se estrella en el suelo
Álvaro Miguel Ortega

Lluvia de invierno,
al abrigo del templo
veo caer el agua.
Alfonso Portillo

Fin del festival.
En Nikko han vuelto a cantar
grillos y cigarras.
Santiago Kō Ryū Luayza

Nubes de invierno
sobre la montaña,
¿de qué lugar vendrán?
Tomás Mielke

Paseo por Nikko.
Sobre varias de las estatuas
nidos vacíos
Maria Antoni Piossek

Templo en invierno…
Las grullas dan graznidos
como oraciones
Isidro Blasco

Tras el pórtico
la nieve va cubriendo
las hojas de arce
María De Lourdes Rocha Jiménez

La gente avanza
como filas de hormigas
entre las hojas.
María Angélica Muñoz Jiménez

東照宮 神々の目届かぬ 野百合。
En Toshogu,
más allá del alcance de los dioses—
un lirio salvaje.
Francisco Barrios

Cielo gris
La corriente del río
arrastra el otoño
Idalberto Tamayo

Una sombra,
el zumbar del moscardón
entre la hojarasca.
Samuel Cruz

Niebla en el lago
Un ciervo solitario
Cruza el santuario.
Oscar Cuevas Benito

Sube hacia el templo,
la nieve va cubriendo
todo a su paso.
Luly/Lu

Y los haikus más votados por la comunidad han sido:

entre los rezos,
el maullido de un gato
ante el Yomeimon

Consuelo Orias

arde de otoño
frente al templo el ciruelo
cubierto de nieve.

Al Agus

Os recordamos que, si estáis empezando a escribir haiku, quizá os pueda interesar nuestro nuevo grupo de nuestro taller online de haiku.

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