Destellos del NaHaiWriMo 2026: Resumen del 13 de febrero

Al igual que la vida no todo son pajaritos y flores, en el haiku también podemos encontrar muchos ejemplos donde la emoción, la tristeza, el dolor y hasta lo desagradable tiene su espacio.

Este haiku que comparto hoy es una obra que escribí hace unas semanas en torno al kigo «grulla» motivado por un ejercicio creativo que compartimos.

Es inevitable pensar en una imagen idílica cuando uno imagina la grulla: el atardecer reflejado en la laguna, la brisa que mece su vuelo, una puesta de sol mientras varias migran, la tranquilidad al verlas de vuelta…

Pero el mundo no nos prepara ante los cambios, las olas de calor, tiempo cambiante, la aceleración del cambio climático y el impacto de algunas enfermedades. En este caso, días antes leí una noticia en la que indicaban que la gripe aviar había provocado la muerte de decenas de grullas… Y esa imagen me sobrecogió.

Cuánta tristeza…
Una grulla flotando
en la laguna.
Antonio J. Ramírez

Así, en este haiku, vi la oportunidad de soltar todo lo que llevaba dentro. Y ante lo explícito de la muerte, preferí el matiz de flotar. Con la tristeza que marca el comienzo del verso, espero que el mensaje que quería transmitir, os llegue.

Con esto, quiero decirte que el haiku también tiene espacio para el dolor, el amor, la felicidad, la soledad, la tristeza… Y también para lo desagradable y lo feo.

Colección de haikus desde nuestro grupo privado en Facebook

Desfigurada
la paloma sin vida
en el asfalto.
Maria Garrido

día tras día
pide el mismo mendigo
junto a la iglesia
Consuelo Orias

La vaca lame
el cuerpo inerte
de su ternero.
Justy Quiroga Muñoz

Una libélula
atrapada entre rocas
agita sus alas
Iliana Restrepo

Tierra baldía
desde un árbol quemado
grazna un cuervo
Eva Otero

日の出かな父の骨壺を胸に。
Amanece.
Aprieto contra el pecho
las cenizas de papá.
Francisco Barrios

Penoso invierno,
¿cuándo hallará el río
su antiguo lecho?
Josep Yvyrapohára

Triste momento
verter sus cenizas en el río
y verlas perderse
Amalia Cordero

En la pecera
flotan los peces de colores
panza arriba.
Tomás Mielke

Vuelven a sonar
las viejas campanas.
Y yo, quitando hojas …
Xili Molina

Río seco-
aquí no llega el canto
de los pájaros
Julia Agosti


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