Sugita Hisajo

Sugita Hisajo (杉田 久女) nació el 30 de mayo de 1890 en Kagoshima como la tercera hija de Akahori Renzō (赤堀廉蔵), secretario del Ministerio de Finanzas, y su esposa Sayo (赤堀さよ). Debido a los traslados laborales de su padre, Hisajo tuvo una infancia marcada por las mudanzas: pasó de vivir en la ciudad de Naha (Okinawa) a pasar unos años en Chiayi y Taipéi (Taiwán).

En 1908, se graduó de la Escuela Secundaria Superior Femenina vinculada a la Escuela Normal Superior Femenina de Tokio.

Uno de los anhelos de Sugita era casarse con un artista. Deseo que vio cumplido al año siguiente de graduarse, en 1909, cuando se casó con el pintor y profesor de arte Sugita Unai (杉田宇内), heredero de una familia adinerada que había servido como jefe de aldea durante generaciones en Obara (en la actual ciudad de Toyota) y que se había graduado en la Escuela de Bellas Artes de Tokio. Así, ese mismo año se trasladaron a Kokura, prefectura de Fukuoka, donde destinaron a su esposo.

Su hija mayor nace en 1911, Masako, quien se convertiría en una conocida poeta bajo el nombre de Ishi Masako (石昌子) y quien rescató los trabajos de su madre para que, hoy en día podamos conocer el enorme legado que dejó. En 1916, nace Mistuko (光子), su segunda hija.

Ese mismo año, su hermano mayor y poeta de haiku, Akahori Gessen (赤堀月蟾), visitó a la familia. Fue entonces cuando la autora se inició en esta forma poética. Su anhelo, hasta entonces, era convertirse en novelista. Sin embargo, encontró en el haiku una forma de expresión que le permitió materializar su enorme sensibilidad y su visión única de ver el mundo.

A principios de 1917 comenzó a enviar haikus a la revista Hototogisu, publicándose el primero de ellos en la edición de enero de 1917. Meses más tarde, en mayo, conoció a Takahama Kyoshi (高浜 虚子), quien tras su muerte escribiría de la poeta:

Sugita Hisajo fue una presencia resplandeciente como poeta de haiku durante las eras Taishō y Shōwa. Sobresalía incluso entre los colaboradores de la sección de miscelánea de la revista Hototogisu.

Algunos estudiosos de la vida de Hisajo defienden que el acercamiento hacia Kyoshi fue en aumento con el tiempo y que se dio una suerte de veneración que comenzó a destacar. Parece ser que esto venía motivado porque sentía una enorme decepción con su vida y, en especial, hacia su esposo, quien había renunciado al camino del arte para conformarse con un trabajo anodino en una escuela cualquiera. Quizá vio en Kyoshi a ese artista con el que, en algún momento, anheló compartir su vida… ¿quién sabe?

En 1920, tuvo problemas renales y la enfermedad, además de una fuerte discusión familiar que acabó rozando el divorcio, acabó alejándola del haiku por un tiempo.

Tuvieron que pasar algunos años hasta que la autora empezó a escribir y a trabajar de nuevo. En 1931 fue seleccionada para el Premio de Oro del Instituto Imperial de Paisaje con 20 haikus.

Comprometida con la literatura escrita por mujeres y en destacar el papel de la mujer en el haiku, fundó la revista Hanagoromo (花衣) en 1932. Sin embargo, no tuvo un largo recorrido, ya que se canceló tras la publicación del quinto número.

En octubre de 1932 se convirtió, junto a Oshino Tatsuko (星野 立子) y Honda Aoi (本田 あふひ), en una de las primeras mujeres en ser miembro del círculo de Hototogisu.

Por aquella época, Hisajo soñaba con publicar su antología de haiku. Sin embargo, había una condición de peso para esa antología que le impidió verla publicada en vida: ella quería que su venerado Takahama Kyoshi escribiera el prólogo. Y, a pesar de escribirle numerosas cartas (más de doscientas, según el poeta) y de visitarlo en persona en alguna ocasión, el autor jamás accedió a escribir ese prólogo.

En 1936, recibe la devastadora noticia, en las páginas de Hototogisu de su expulsión del círculo de la revista junto a los poetas Sōjō Hino (日野 草城) y Yoshioka Zenjidō (吉岡 禅寺洞). Quizá era de esperar que los nombres de estos autores aparecieran en algún momento ya que ambos desarrollaban sus obras siguiendo la tendencia del haiku emergente. Sin embargo, ¿por qué fue expulsada Sugita Hisajo?

Hay muchas teorías sobre esto, desde posibles celos hacia la hija de Kyoshi, malestar que Hisajo provocaba en el entorno familiar de Kyoshi, y hasta comportamientos erráticos, así como ciertos rumores de romance.

Parece que aquello supuso un antes y un después en su vida. Provocando que la autora se alejara de la composición de haiku y fuese cayendo poco a poco en una terrible depresión que acabaría consumiéndola.

Aquí cabe destacar unas palabras de su hija, Masako, quien confirmó que para su madre, escribir haiku no era una simple tarea más. Ella se arreglaba cuidadosamente antes de sentarse en el escritorio a escribir.

Esto solo me hace pensar que la relación de Hisajo con la poesía tenía unas fuertes raíces que profundizaban hasta lo más profundo de su corazón.

En 1939, en un último intento de reunir su obra en una antología, recopiló y transcribió todos sus versos para dejar constancia de su vida como poeta.

Debido a la escasez de alimentos tras la Guerra del Pacífico, sufrió trastornos nutricionales y fue hospitalizada en el Sanatorio de Chikushi, en Fukuoka, en octubre de 1945. Sin embargo, dada la situación del país tras la guerra, jamás logró recuperarse tras ese ingreso. Murió el 21 de enero de 1946 por un agravamiento de su enfermedad renal provocado por la desnutrición.

Masako, conociendo los sentimientos de su madre, informó a Kyoshi con una carta[1] en la que se podía leer:

“El 21 de enero a la 1:30 a.m., mi madre falleció completamente sola en el sanatorio.

[…]

Durante más de diez años sufrió de una terrible melancolía e histeria, un estado de esquizofrenia. Vivió albergando odio hacia usted, maestro, y hacia muchas otras personas, al tiempo que ella misma se ganaba el odio de los demás.

[…]

Si usted pudiera derramar tan solo una lágrima por mi madre, cuya única vida fue el haiku y quien lo veneraba a usted como maestro, creo que mi difunta madre podría ir a donde debe ir.”

A lo que el maestro respondió con el siguiente haiku de condolencia y solicitando permiso para publicar en Hototogisu alguna de las cartas que Hisajo le envió años atrás:

思ひ出し悼む心や露滋し

Mi corazón
Recuerda y se lamenta…
Qué denso es el rocío.

Ante la imposibilidad de negarse a esa petición y desconociendo el alcance que tendría essta autorización, Masako accedió a la publicación. Poco tiempo después, Shiki seleccionó 19 cartas que publicó en la revista bajo el título “Las cartas de Kuniko”, una novela (supuestamente ficticia) que, por contexto, estaba más que claro que aquella Kuniko era, en realidad, Hisajo.

En esas cartas, (o fragmentos más bien), parece que Kyoshi quería que perdurase en el tiempo una imagen de la autora perturbada, loca, celosa, de cambios repentinos de parecer y emociones confusas. Si no, ¿por qué publicaría fragmentos como los que siguen?. ¿Serían solo una muestra representativa de cómo realmente era la poeta?

“Cuando pienso que la gran capacidad de acogida del maestro abarca a muchas mujeres, y que las manos amorosas del maestro se extienden en todas direcciones manteniendo a muchas mujeres bajo su control, de repente mi corazón se enfría, y, aunque sea egoísta, me dan ganas de enfrentarme a usted con una frialdad como la del hielo.”

¿Quiénes eran esas otras mujeres?

Se cree que en este caso hace referencia a la hija de Kyoshi, Hoshino Tatsuko (星野 立子), quien creó Tamamo, la primera revista de haiku para mujeres. También, Nakamura Teijo (中村 汀女), quien primero fue maestra de Hisajo, acabó dejándola de lado para compartir sesiones de escritura con Kyoshi y Tatsuko. Hashimoto Takako (橋本多佳子), al mudarse a Osaka, comenzó a brillar junto a Yamaguchi Seishi (山口誓子) tras la publicación de su revista Tenrō (天狼)… Éstas, entre otras muchas “casualidades”, podrían haber desencadenado que la autora, que vivía en Kyūshū, se viera completamente apartada y sola: sentimientos que, quizás, habría despertado en ella esa envidia que podría extraerse de las cartas que Kyoshi compartió.

En otra de las cartas, Hisajo confesó su interés por los haikus de Mizuhara Shuoshi, quien fue expulsado de Hototogisu por su estilo diferenciador con el haiku que defendía Kyoshi.

A pesar de que autores de las nuevas tendencias del haiku como Shuoshi, Yoshioka Zenjidō y Hino Sōjō invitaron a Hisajo a unirse a sus sesiones y formar parte de sus proyectos, ella jamás dejó de lado el estilo de su maestro.

Pero Kyoshi, acabó esa novela con la décimo novena carta, en la que indicaba:

En el haiku, soy la número uno de Japón dondequiera que vaya. Soy Kuniko, la número uno de Japón. Kuniko desea el estandarte de «Número Uno de Japón».

Ahora bien, lo más llamativo de todo esto no son las cartas que publica en su novela, sino el comienzo de la misma, en la que decía:

Aquí hubo una mujer llamada Kuniko. Esa mujer murió dejando muchas cartas. Esas cartas alcanzan las 230 entre 1934-1939. Yo suelo tirar a la papelera las cartas de la gente una vez leídas, pero, pensando de repente que esta persona era extraña, arrojé esas cartas en el cajón de mi escritorio y las dejé allí.

De alguna forma, Kyoshi parece justificarse de haber guardado esas cartas. Y hace alarde de indiferencia ante las cartas que recibe… Sin embargo, por las obras que ha publicado, sabemos que conserva un gran número de cartas de sus conocidos y conocidas. Demostrado queda con las obras “El maestro Shiki y yo” y “Sōseki y yo” donde indica antes de comenzar a escribirla que ha desempolvado un taco de cartas que recibió del autor en sus estancias en el extranjero, así como otras muchas de autores y conocidos en común.

¿Realmente Kyoshi conservó esas cartas por simple curiosidad?

Yo pienso que el estilo de Hisajo, la calidad literaria de la autora y la enorme sensibilidad de sus textos, a lo que se le podría sumar un sentimiento jamás eliminado en el corazón de Kyoshi, hizo que el maestro conservara todas sus obras y recordara todos los haikus de su antigua alumna como luego deja evidenciado en el prólogo que finalmente escribe en la antología poética que se publicó de ella gracias al enorme trabajo de su hija Ishi Masako.

En ese prólogo, el autor indica:

“Hisajo Sugita fue una presencia resplandeciente como poetisa de haiku durante las eras Taishō y Shōwa. Sobresalía incluso entre los colaboradores de la sección de Zatsuei (miscelánea) de la revista Hototogisu. En vida, en una ocasión expresó su deseo de publicar su colección de haikus y me solicitó que escribiera el prólogo. Debería haber accedido con gusto a tal petición. En cambio, en aquella época el comportamiento de Hisajo tenía algo de incomprensible, por lo que acabé declinando sus peticiones. No descarto la posibilidad de que este hecho impacientara su corazón y acelerara su esquizofrenia. Aún así, no accedí.

Tras su muerte, recibí una petición de su hija mayor, Ishi Masako, solicitándome que echara un vistazo a los manuscritos póstumos de su madre con la intención de publicarlos. Respondí que aceptaría encantado.

Al ver lo que me envió como manuscritos póstumos, estos no tenían en absoluto la forma de una colección de haikus, eran simplemente escritos dispersos de manera desordenada. Así que le encomendé la tarea a Masako de ordenarlos y pasarlos a limpio, cosa que realizó minuciosamente antes de enviarme un nuevo borrador.

Marqué con un círculo aquellos que consideré que constituían haikus válidos y se lo devolví. Me pareció que los haikus que consideré interesantes eran aquellos que ya habían pasado una vez por mis ojos en la columna Zatsuei de Hototogisu y en otros sitios. No había muchas otras joyas olvidadas.

A modo de prueba, citaré algunos de esos haikus:

無憂華の樹かげはいづこ仏生会
¿Dónde queda la sombra
del árbol de Asoca?
Festival del Nacimiento de Buda.

灌浴の浄法身を拝しける
Tras ritual del baño,
me postré ante la pureza
del Cuerpo de la Verdad.

花衣ぬぐやまつはる紐いろいろ
Kimono de flores—
Al quitármelo se enredan
lazos de todo tipo.

むれ落ちて楊貴妃桜尚あせず
Caen todas juntas—
La flor del cerezo[2]
no pierde su color.

咲き移る外山の花をめで住めり
Vivo admirando
cómo la flor de cerezo
recorre la montaña.

桜咲く宇佐の呉橋うちわたり
Cerezos en flor.
Cruzo el puente
de Kure en Usa.

風に落つ楊貴妃桜房のま
En racimos
cae al viento,
la flor de cerezo[3].

むれ落ちて楊貴妃桜房のま
En racimos
Cae en masa,
la flor de cerezo[4].

菊干すや東籬の菊もつみそえて
Secando crisantemos—
Añado también al montón
los de la valla del este.

摘み競ひ企玖の嫁菜は籠にみてり
Compitiendo por cogerlas,
Las hierbas del campo de Kiku[5]
Llenan el cesto.

Estos haikus son de una elegancia pura y brillante, algo exclusivo de Hisajo. Aunque en esta obra hay algunos más de calidad similar. Yo, que no pude acceder al encargo de escribir el prólogo en vida, revisé cuidadosamente sus haikus tal como solicitó su hija y se los entregué.

16 de agosto de 1951
Casa en Kamakura
Kyoshi Takahama”

Además, esa misma antología, comienza con el haiku de condolencia que Kyoshi escribió a Masako al conocer la muerte de su madre.

En definitiva, más allá de la leyenda que Kyoshi quiso fabricar en torno a la autora con su novela Las cartas de Kuniko, la voz inquebrantable de Sugita y su estilo único y luminoso resuenan hoy más fuerte que nunca. Es la demostración de que la poesía termina por trascender y derribar cualquier barrera.

Para conmemorar el día de su muerte, comparto uno de los haikus de su hija Masako:

大寒に入る日は晴れて久女の忌
Al comienzo del Gran Frío,
un día soleado:
Aniversario de Hisajo.


[1] https://miho.opera-noel.net/archives/3780

[2] En el original hace referencia al cerezo de la variedad Yōkihi-zakura, cuyas flores son dobles y tienen un color rosa intenso.

[3] Hace referencia a la misma variedad que en la cita 2.

[4] Misma referencia a la misma flor.

[5] Nombre antiguo de la región en la que vivía en Fukuoka.

Publicaciones en nuestra web donde podrás encontrar traducciones de sus haikus y artículos relacionados.

Más haikus dedicados al Día de Hisajo: https://www.haiku-kigo-ichiran.net/hisajoki/

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