LXXXI Reto de haiku de La senda del haiku: Día del Padre

Domingo, 15 de junio de 2025

El tercer domingo de junio se celebra en Japón y en la mayoría de los países de Latinoamérica el Día del Padre. Así que, al igual que hicimos hace unas semanas para el Día de la Madre, hoy os queríamos invitar a componer haiku y haibun con esos recuerdos o emociones que puedan despertaros este día.

En esta ocasión, para acompañar a la introducción de este reto, he traducido dos haikus de dos autores que suelen ser habituales en nuestras iniciativas: Masaoka Shiki y Takako Hashimoto.

病んで父を思ふ心や魂祭 – 正岡子規
Enfermo,
pienso en mi padre…
Festival de las almas.
Masaoka Shiki

おぼえなき父のみ魂もわが送る – 橋本多佳子
No lo recuerdo…
Aun así, despido
el alma de mi padre.
Takako Hashimoto

En ambos haikus, destaca la ausencia del padre y su recuerdo a pesar de las circunstancias de cada uno. En el caso de Takako, no guarda recuerdos de su padre, no recuerda su rostro ni su voz, pero en su interior siente ese vínculo irrompible que la une a él. Y con esa convicción, despide su alma.

De la misma forma, Shiki, enfermo y postrado en la cama (seguramente escribiese este haiku en sus últimos años de vida) piensa en su padre durante el Obon. Quizá llevado por la vulnerabilidad en la que se encuentra o por el entorno que lo rodea, en este caso el haiku puede ser algo ambiguo, rememora la imagen del padre como un lugar seguro en el que refugiarse en este momento.

A continuación, te comparto alguno de los haikus escritos por las personas que nos acompañan cada semana en nuestros retos:

Por la mañana
desayunando migas
Recuerdo a mi padre
Florita Morgado Terrón

En su memoria
me pongo sus zapatos
y voy al huerto.
Elías Dávila

Solo nos queda
su última mermelada.
¡Día del padre!
Manel Sales

Un sol ardiente
mi padre planta un árbol
yo hago lo mismo
Eva Otero

Brisa de verano,
la voz de mi padre
entre los pinos.
Alfonso Portillo

sobre la mesa
el viejo violín –
Día del Padre
Jurema Rangel

Entre los ecos
del campo de béisbol
la voz de mi padre.
Samuel Cruz

Vuelve el zorzal:
mi padre ya sin memoria
escucha su canto.
Al Agus

Luz de la calle
Agito la mano
y él me responde
Sara Elena Mendoza Ortega

Huele a paella.
El gorrioncillo vuelve
cada domingo.
Pilar Roselló

Viejo mechero
aún enciende mi pipa
Día del Padre
George Goldberg

Siendo este un reto tan especial, también propusimos la escritura de algunos haibun. A continuación, os compartimos alguno de ellos:

Un abrazo al árbol

En la partida al Padre eterno, mi única respuesta de despedida de mi padre, fue, abrazar aquel árbol, que le haría compañía en su última morada y para siempre.

Aún su alma florece y da frutos, en cada rincón de la casa, donde dio sus mejores consejos y fue ejemplo de hogar y calor humano. En su compañía, la vida fue otra vía, para alcanzar los sueños que de niño quise llevar, aunque por otros caminos, Dios quiso brillar y siguen marcando en el silencio, otro verano. Feliz día del Padre.

Desde la puerta
Padre tus huellas marcan
otro verano
Miguel Àngel Beltràn Gòmez

Tres chocolates

Fui a llevarle de regalo tres chocolates de otro regalo que no le importaba a su remitente. Había dicho, en semana, que fuera a almorzar para el Día. Y ahí estaba yo, viendo la advertencia de no señal y esperando que sirviera, sobando a la perrita, más interesada en los arroces de sobrado que en mis intentos de entretenerla. Comí solo, lavé los platos y me senté al borde de la cama a ver el televisor a oscuras, la perra jugueteando entre sus piernas acostadas y mi voz que le recordaba la pelota bajo la cama. Estuvimos así, contando las exhalaciones, repasando los marcos y pensando qué hacer ahora, con una tarde adelante y sin pretensiones de alargarla fingiendo lo que desconocíamos. Afuera, el sol calentaba el musgo de las escalas y traía fugaces risas de niños engominados; nada nos alentaba a estar juntos, a no ser el silencio que nos separaba de la incomprensión. La perra fue a tomar agua, y con ella nosotros, a que mease.

Tres chocolates
para el padre solito.
Casa apagada.
Olibero Oliber

Palabras del pasado

Mis padres tuvieron una intensa relación epistolar antes de casarse, ellos se conocieron así, escribiéndose; los separaban unos 300km y en aquellos años, década de los 40, la movilidad era muy limitada.

Las cartas de mi madre que le envió a mi padre fueron destruidas por él, alegando que era su intimidad y nadie tenía derecho a leer. Llegó a comprar una máquina destructora de documentos.

Todos pensamos- imaginamos que esa destrucción la hicieron juntitos.

Mi madre sobrevivió a mi padre más de 10 años, y en esos años nunca le preguntamos sobre aquellas cartas, aunque sí lamentábamos que hubieran tomando esa decisión.

Por alguna razón mi querida madre nunca utilizó aquella máquina destructora de documentos. En una carpetilla pequeña y muy abultada, sujeta con varias gomas elásticas, estaban todas las cartas que mi padre envió a mi madre siendo novios.

en el cordel
la medida del torso
en su misiva…
Luly/Lu

La vida en un nudo de corbata

A casi diecisiete años de tu muerte, contemplo todo lo que dejaste, tangible e intangible, a tu paso. Lo repaso hasta donde me alcanza la memoria o me lo permite la rutina. Es demasiado. Me entristece saber que, quizás, les dabas tanto a los demás que no dejaste nada (o muy poco) para ti mismo. Tal vez por esto me remuerde todavía encontrar algunos libros que te hacía ilusión releer o, cada vez que saco una camisa o un abrigo del clóset, ver tus corbatas. Esas prendas de las que tanto te enorgullecías y guardaste creyendo que me gustaría usarlas tanto como tú. Recuerdo sus texturas y colores, así como el esmero que ponías al cuidarlas. Jamás olvidaré cómo tus manos, sin importar la cercanía de la muerte, luchaban por controlar el nudo que izabas en tu cuello. Ahora sé que era tu manera de sentir que algo en tu vida aún estaba bajo tu control. Qué curioso darse cuenta de cómo el tesoro más preciado de unos se convierte en poco más que trebejos para otros.

蛾の糧となりし父の絹。

Hoy apenas
sustento de polillas,
las sedas de mi padre.
Francisco Barrios

Un amor hecho obra

Mi padre era de esos hombres con costumbres de antes. Circunspecto. Atado a las obligaciones y lo establecido. Absolutamente confiable si prometía algo e infranqueable si decía que no. De chicas sufríamos sus imposiciones, especialmente porque mi madre sí había pactado con él no seguirlas. Su manera de mostrar el camino era que fuéramos con él a todas las reuniones familiares pero también a misa y al cementerio… Durante muchos años renegué de esas circunstancias, hasta que comprendí que una persona como él no habla con palabras. Muestra como sabe o como puede lo que quiere expresar. Es así que no necesariamente compartí su idea de espiritualidad, pero sí ese caminar al lado dejando ver, siempre, las dos caras de la moneda. Y ese otro decir con las manos encallecidas de cemento como cuando cada día al llegar a la tarde a casa, después de 8 horas de trabajo en la fábrica, se ponía su ropa de albañil y nos construyó una piscina de verdad! Esa que hizo otra versión de mi vida. Esa que más que ladrillo y hormigón era su amor hecho obra

Domingo de misa:
Mis pasos junto a los tuyos…
Era eso, papá
Jorgelina Hazebrouck

Un árbol viejo

Mi padre tiene 92 años. Es sabio como solo lo puede ser un anciano pero también, de alguna manera, se ha vuelto un niño. A veces se pone caprichoso, tiene berrinches y también es jovial, disfrutón y tierno.

Un jilguerito
ha venido a posarse
en un árbol viejo
Eva Otero

El rumor del mar

Bajo el cielo inmenso que se funde con el mar, has regresado al lugar donde todo comenzó, en el pueblo que te vio nacer y al que entregaste tu último suspiro.

En cada ola que rompe en la orilla, en cada brisa que acaricia las costas, vive tu memoria. Aquí, donde el mar y la tierra se encuentran, también se una tu recuerdo con la eternidad. Aunque ya no estés entre

Nosotros , tu espíritu seguiré navegando por las aguas que tanto amaste, en ese rincón de mundo que siempre será tuyo. Que la paz del océano te acompañe siempre, hasta el horizonte infinito.

rumor del mar
en la espuma regresan
tus despedidas
Oscar Cuevas Benito

El sonido de unas llaves

Se hace muy difícil decir adiós… Tanto que, en ocasiones, cualquier sonido o aroma puede traer de vuelta a cualquier persona aun sabiendo que es imposible que pueda encontrarse allí.

Mi padre guardaba llaves de puertas que desaparecieron décadas atrás.

Un día, en un ejercicio de memoria, quise retarlo a que intentara poner lugar a las puertas que supuestamente abrían todas las llaves que guardaba en su llavero. Una a una, fue enumerando puertas y candados, algunos de ellos ya habían sido reemplazados por otros más nuevos, otras llaves eran de cerraduras que ya no servían… Muchas de esas llaves solo eran recuerdos.

Es muy probable que algunas de esas puertas jamás hayan existido y se lo fuese inventando sobre la marcha. Él nunca reconocería no recordar por qué llevaba esa llave consigo a todas partes. Hoy, confío en que todos esos lugares existieron de verdad, pude verlo en sus ojos..

En uno de esos llaveros, solía llevar una pequeña campanita metálica que sonaba con cada paso, como anunciando su llegada. De pequeño sabía si mi padre llegaba, primero por el sonido de su coche, luego por cómo sonaban las llaves con cada paso que daba hasta la casa.

Y es curioso cómo los sonidos se quedan en la memoria para siempre, como cada una de las puertas que en algún momento abrieron las llaves de su llavero…

Quizá jamás me lo había planteado antes. Es probable que fuese porque nunca tuve la ocasión de echarlo de menos. Pero ahora, con su partida, cada sonido viejo me conecta con él. ¿Cómo es posible que, caminando por Sevilla, pudiese sentirlo caminando a mi lado?

Eran mis llaves que, por un momento, quisieron imitar la voz de su llavero, despertar el leve sonido de la campanita que acompañaba su recuerdo.

Mañana de junio.
Con cada paso, mis llaves suenan
como las de mi padre.
Antonio Jesús Ramírez Pedrosa


Y para terminar, algunos consejos que pueden serte de utilidad para cuando escribas tu próximos haikus:

  • Busca inspiración en la naturaleza y centra tu haiku en el entorno.
  • Aléjate de las formas enumerativas en el haiku, mejor centrarte en dos elementos que intentar listar todo lo que perciben tus sentidos.
  • El haiku no pretende revelar una verdad absoluta ni imponer un pensamiento.
  • Evita escribir tu haiku dirigiendo la palabra a algún elemento natural (apóstrofe). Este recurso poético es más propio de la poesía occidental.
  • En definitiva, busca la sencillez y la verdad. Y si no ten convence la forma, recuerda que siempre puedes pedir ayuda al grupo.

También queremos recordar que nuestra aplicación de haiku está disponible en Google Play para todas aquellas personas que busquen un rinconcito en sus dispositivos para componer, aprender y descubrir poemas clásicos y nuevas composiciones que iremos incluyendo y que han ido surgiendo con los retos de esta casa:

https://play.google.com/store/apps/details?id=com.hotaru.haikuapp

Y, para terminar, te recordamos que puedes enviar tus haikus para la nueva sección de haikus varios en Hotaru. Te dejamos por aquí el enlace:

https://lasendadelhaiku.com/envia-tus-haikus-a-hotaru/

¡Nos leemos la próxima semana! 🤍

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