
¿Quién no ha leído, en alguna de sus múltiples traducciones disponibles, el famoso haiku de la flor de la gloria de la mañana de Chiyo?
Algunas traducciones presentan la planta como «flor de asago» y en algunos foros y círculos de haiku, este verso es conocido como «el de la flor de asago«. Cuenta con mucha popularidad e, incluso se puede leer que es uno de los más famosos o favoritos tras el de la rana de Bashō. Sea como sea, lo que sí es cierto es que este haiku preserva el profundo respeto por esa flor de la autora, que se niega a desgarrar la planta del cubo y prefiere pedir agua al vecino.
Sin embargo, al igual que hizo Shiki con el haiku de Bashō, al que despojó de misticismo y lo resumió en un simple: ¿y si el poeta solo escribió lo que vio: una rana saltando y entrando al agua? Con este verso hace algo parecido e, incluso, se recrea en la idea de que ni siquiera puede ser considerado un haiku como tal por el uso de las palabras, los recursos que utiliza al describir la escena y la vulgaridad del verso en sí.
朝顔に釣瓶取られてもらひ水 – 加賀 千代
Por la gloria de la mañana
atrapado el cubo del pozo.
Pido agua prestada.
Kaga no Chiyo
Dice Shiki en su trabajo:
La enredadera de la gloria de la mañana se ha enroscado en el cubo del pozo. Si uno no la corta y desgarra, no se puede coger el cubo del pozo.
A esa situación es a la que se refiere el verso «Por la gloria de la mañana atrapado el cubo del pozo». El significado es que, como el cubo del pozo fue tomado por la planta, la persona fue a otro lugar a pedir agua.
Pero este recurso de «agua prestada» es sumamente vulgar y un añadido innecesario. Sería mucho mejor si la frase se limitara a «que la planta tomó el cubo del pozo». E incluso ese «atrapado» es de lo más vulgar. Lo aceptable sería simplemente describir con calma la forma en que la gloria de la mañana se ha adherido al cubo. Aunque este verso es muy popular, tiene demasiada vulgaridad y no puede considerarse un haiku como tal.
Lo llamativo de esta reflexión no es la argumentación que utiliza y cuyo análisis parece terminar en esos párrafos, sino que a lo largo del trabajo utiliza el verso de la gloria de la mañana de Chiyo como referencia, a modo de escalar, para evaluar cómo de vulgar es un verso de otro autor o autora.
Al analizar el siguiente verso de Shūshiki (秋色)
井戸端の桜あぶなし酒の酔 – 秋色
Cerezo junto al pozo,
qué peligro.
Borrachera de sake.
Shūshiki
Shiki llega a decir de este verso que «fue escrito por una mujer llamada Shūshiki a la edad de trece años y atado a un cerezo en Ueno. Por ello, dicho cerezo fue bautizado como el «Cerezo de Shūshiki», y es hoy un viejo árbol cercado que se encuentra detrás del templo Kiyomizu-dō. El pozo también permanece a su lado.«
Tras una reflexión sobre el significado del poema, que claramente se refiere al peligro que presenta que un borracho se acerque a contemplarlo con el pozo tan cerca… Aunque también podría entenderse que el que corre peligro es el cerezo en sí, el poeta concluye: «Ahora bien, este verso, al igual que el de la gloria de la mañana de Chiyo, es vulgar e insoportable de ver. No obstante, si se compara con el de Chiyo, ¿acaso su vulgaridad no es un poco menor?«
¿A qué puede deberse esa reacción y directa categorización de vulgaridad de los versos que forman ese capítulo del Haikai Taiyō (俳諧大要)?
En esta obra es donde Shiki empieza a desarrollar su teoría sobre el shasei (el esbozo de la realidad) por el que el poeta defiende que el haiku debe representar la vida realidad misma, sin adornos y sin juicios morales ni enseñanzas profundas. Quizá sea por esto por lo que reacciona de esta forma ante los haikus presentado y por lo que, de alguna forma, rechaza con tal determinación uno de los versos más famosos de Chiyo: ¿por qué la autora no se limita simplemente a describir la escena?
Igual ocurre en el haiku de Shūshiki. El cerezo en sí no es peligroso por estar al lado del pozo. ¿Qué me importa a mí que un borracho se acerque? Describe la escena tal cual la vez, no infieras la realidad en base a tu entorno…
Quizá estas sean las reflexiones que rondaban la cabeza del maestro. O quizá me esté precipitando al buscar el camino de las ideas de Shiki que le llevó a escribir ese argumento al pie de los haikus antes citados.
Es por eso que no he podido plantearme la cuestión:
¿Fue el shasei de Shiki
un paso atrás
en la evolución natural del haiku?
Él mismo y alguno de sus discípulos, como Kawahigashi Hekigotō acaban afirmando que debido a ese planteamiento tan trivial del haiku: la representación pura de la realidad, se había acabado escribiendo y catalogando como haiku poemas triviales sin ningún tipo de carga poética.
Personalmente, sí pienso que el shasei de Shiki fue un paso atrás en lo que respecta a la evolución poética y profunda del haiku; sin embargo, hay que reconocer que ese paso atrás fue necesario para que el haiku llegase a muchas más personas, se renovara y creciera con la fuerza con la que lo ha hecho en el último siglo.
El shasei fue un cable a tierra que permitió asentar el haiku en un entorno seguro y controlado para su comprensión y divulgación. Despojó al haiku de entonces del misticismo y los alardes poéticos que rozaban la repetición de estructuras rumiadas a lo largo de los años. Aportó calma y sensatez en la escritura, pero supuso la creación masiva de versos vulgares y faltos de valor…
Yo lo entiendo como una poda necesaria para sanear el centenario árbol del haiku. Esa poda necesaria ha dado sus frutos, permitiéndonos hoy trabajar sobre unas bases sólidas y desarrollar un haiku que trasciende al pensamiento japonés y que vive y se desarrolla bajo las distintas mentes y culturas del mundo.
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