La leyenda de Gozuryū y Benzaiten: El origen de Enoshima

Había una vez un lugar en Japón, al borde del mar, que año tras año era asolado por violentas tormentas e implacables terremotos. Sus habitantes no sabían qué hacer, y rezaban y rezaban. Además, cada tanto, algún niño desaparecía.

De repente, un buen día, como por arte de magia, las nubes se despejaron y una hermosa doncella descendió desde los cielos irradiando luz.

Benzaiten sobre un dragón. Una obra de Aoigaoka Keisei que podría representar una escena en la que veamos, juntos, a Benzaiten y a Gozuryū.

Dice la leyenda que justo antes de tocar la superficie de las aguas al sur de Koshigoe, surgió una misteriosa isla, bajo los pies de la diosa, desde lo más profundo del mar, y ella la acogió como su hogar. Esta preciosa isla es, en realidad, Enoshima, un pequeño paraíso en la tierra que hoy podemos visitar desde Kamakura. En ella reside la diosa Benzaiten, conocida también por muchos como Benzen.

En aquel entonces, en la isla vivía un dragón de cinco cabezas llamado Gozuryū, que al conocer a Benzaiten se enamoró perdidamente de ella. Pero había algo oscuro en el dragón. Gozuryū solía alimentarse de niños pequeños, aquellos que se alejaban de sus casas sin permisos de sus padres y ella lo sabía.

El dragón se acercó hasta su amada, dispuesto a hablar con ella. La encontró en la orilla del mar.

—Señora Benzaiten, permítame mi atrevimiento, pero me he enamorado de usted y necesito que sea mi esposa. ¿Aceptaría mi propuesta?
—Solo la consideraré si te comprometes a ayudar y proteger al pueblo de Koshigoe.

El dragón no se lo pensó y reusó a seguir comiendo niños perdidos. Empezó a proteger al pueblo y a acompañar a los pequeños, cuando salían a explorar sin permiso, de vuelta a casa.

 —Tened cuidado, pequeños. Nunca se sabe dónde puede estar el peligro —les decía —, no salgáis nunca por ahí sin permiso de vuestros padres.

Benzaiten, que había permanecido atenta a los actos del dragón, aceptó su propuesta, ya que entendió que todo el mundo tiene derecho a arrepentirse de sus actos y puede cambiar. Y Gozuryū se había arrepentido, así se lo confesó una noche en la que volvía de acompañar a un pequeño a casa de su abuela y se la encontró, como siempre, a la orilla del mar.

La diosa y el dragón se casaron y, desde entonces, viven en Enoshima. Koshigoe y sus alrededores desde entonces se conocen como lugares prósperos y tranquilos, ya que la diosa y el dragón, los dos, trabajando juntos, lograron proteger a sus habitantes, cosechas y estaciones.

Si alguna vez viajas hasta allí, fíjate bien, porque si miras de cerca la forma de las colinas entre Kamakura y Enoshima, puedes distinguir la forma del dragón. Yo lo he visto.


Azucena Fernández

Redactora en Hotaru

Me gusta leer, escribir, viajar, cantar, las cosas bonitas y Japón. Soy teatrera.
A veces escribo libros y a veces cazo nubes.

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