La capacidad de abstracción que tenemos para crear un concepto a partir de la realidad es algo que siempre me ha sorprendido. Y es el nacimiento de esos conceptos y esas palabras que lo definen lo que ha hecho plantearme cuánto hay de realidad y cuánto hay de ficción en lo que se dice.
¿Son nuestras palabras una suerte de mecanismo de engaño que nos permite intercambiar ideas complejas y completas mediante estructuras imperfectas y aparentemente huecas?
Con esta cuestión en el aire, quería hablarte de la flor de cerezo. No como símbolo universal de la primavera o musa indiscutible de la poesía que aspira a sugerir una proximidad a la estética japonesa; sino como acontecimiento que se recibe cada año con expectación y una amplia variedad de eventos festivos para disfrutar de su belleza.
La floración del cerezo ocurre en Japón como una ola que recorre el país desde el sur, avanzando gradualmente hacia el norte durante toda la primavera. Con una cantidad aproximada de 300 variedades de cerezos, se puede disfrutar de distintos tipos de flor durante toda la estación.
¿Quién no ha escrito ya un verso en el que atrape una flor de cerezo o alguno de sus pétalos en el viento?
Esa flor de cerezo es muy probable que hiciera más referencia a una idea preconcebida de la flor que a la flor misma. Por eso, en un intento de comprender qué variedades de flores se pueden encontrar en Japón y cuáles podrían ser las flores que inspiraron a los poetas del pasado, te presento alguna de las variedades más conocidas para que descubras sus características, cuándo florecen y algunas curiosidades que las hacen únicas.
Cerezo Yoshino
(染井吉野 , そめいよしの, Somei Yoshino)
Esta variedad de cerezo se podría decir que es la representante de los cerezos en Japón, ya que supone entre el 70% y el 80% del total de cerezos plantados en el país. Sus flores, de cinco pétalos, se caracterizan por su color rosado pálido, de unos 3-4 centímetros, que nacen en ramilletes de tres a cuatro flores. Presenta el color más intenso cuando se abren, para ir apagándose y volviéndose blancas con el paso de los días.

por 松岡明芳 – Own work, CC BY-SA 4.0,
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El tiempo óptimo para ver esta flor de cerezo es a mitad de marzo en la mayor parte de Honshū (la isla principal de Japón) y a inicios de abril en las regiones más al norte. Hay años en los que, si las temperaturas han permanecido bajas ya entrada la primavera, han mostrado sus flores en Hokkaidō rozando mayo.
Sus flores solo permanecen en las ramas unos días tras su floración, dejando paso al verde intenso de las nuevas hojas. Esa brevedad es la que convierte a estas flores en un símbolo de la fugacidad de la vida.
El origen de esta variedad se remonta a la era Edo, donde horticultores del pueblo de Somei (actual Komagome, Tokio) comenzaron a cultivarlo y a difundirlo por todo Japón, haciendo dominante esta variedad durante la era Meiji. Esto ha provocado que hoy en día muchas ciudades vivan una floración simultánea y que la temporada de hanami sea corta, pero intensa, debido a que, en un breve lapso de tiempo, millones de árboles florecen a la vez para desprenderse de sus pétalos en pocos días.
Quienes viven más al norte, debido a que esta variedad no soporta bien el frío extremo, no tienen la suerte de contemplar sus flores.
Cerezo de montaña
( 山桜 , やまざくら, Yamazakura)
Este es el cerezo silvestre nativo de Japón, muy distribuido por las montañas de Honshū, Shikoku y Kyūshū. Sus flores también tienen cinco pétalos y a diferencia de la variedad Yoshino, éstas comienzan siendo blancas y van cubriéndose de color hasta volverse de un rosa suave. El tamaño de sus flores es un poco más grande y se pueden ver a la par que brotan sus hojas nuevas, las cuales comienzan con tonos rojizos y amarillentos; creando un contraste de color muy característico dando lugar a su momento de mayor belleza a inicios de abril en regiones como Kantō (Tokio) y Kansai (Kioto/Osaka). Al igual que ocurre con la variedad Yoshino, el frío retrasa sus flores; así, en las montañas más frías, aún podríamos ver algunos florecidos a finales de abril.

Fotografía de マサコ アーント desde Pixabay
Una particularidad de estos cerezos es que son genéticamente únicos, ya que no han sido cultivados por esquejes. Esto que provoca que cada árbol tenga su color único, su propia forma y su momento de floración.
Y aunque el Yoshino sea el cerezo más visto hoy en día y el que aparezca en nuestra mente cuando hablamos de cerezo en flor, es el Yamazakura el que quedó inmortalizado por muchos y muchas poetas del waka y en otras obras literarias antiguas, siendo considerado como el cerezo original de la cultura japonesa.
Es de esta variedad de la que descienden muchos híbridos modernos.
En Nara, por ejemplo, podemos encontrar el Monte Yoshino. Considerado como uno de los lugares más bonitos donde se puede ver esta variedad cubriendo las laderas, y el Parque Sakuragawa (en Ibaraki) que es conocido como “El Yoshino del Este”.
Cerezo llorón
(枝垂桜, しだれざくら, Shidarezakura)
Con sus ramas más delgadas y flexibles, que se arquean para colgar hacia el suelo, esta variedad, cuando florece, forma unas preciosas cascadas de flores que, dependiendo de su subvariedad, pueden presentarse de color rosa claro, rosa intenso e incluso blancas. Y aunque por lo general sus flores muestren cinco pétalos, hay variedades en las que las flores aparecen dobles, floreciendo en racimos abundantes creando una imagen muy ornamental.

Fotografía de Jyo81 (ja:User) – Trabajo propio, CC BY 3.0,
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El cerezo llorón tiene un periodo de floración algo más largo, abarcando marzo y abril.
Su presencia elegante y melancólica lo convirtió en una de las variedades más apreciadas por la aristocracia durante la era Heian. Es por eso que se pueden encontrar algunos ejemplares muy longevos en templos y jardines importantes a lo largo de todo el país.
El Miharu Takizakura, en Fukushima, es uno de los más famosos. Un enorme cerezo llorón de más de mil años de antigüedad, considerado uno de los tres grandes cerezos de Japón y declarado Monumento Natural en 1922.
En Akita, en la antigua ciudad samurái de Kakunodate, hay una avenida de cerezos llorones, cada uno en torno a los 15 metros de altura, que bordea las cercas negras de las residencias históricas; creando en primavera una estampa propia de cuento feudal.
Kioto es otro de los lugares en los que también se puede disfrutar de uno de estos cerezos llorones. En el Parque Maruyama podemos encontrar el ejemplar conocido como el “cerezo nocturno de Gion” por la iluminación nocturna durante su época de floración.
Cerezo de campanilla
( 寒緋桜, かんひざくら, Kanhizakura)
Esta variedad recibe su nombre por la peculiar forma de sus flores, acampanada y que cuelgan mirando hacia abajo. También recibe el nombre de cerezo de Taiwán y destaca no solo por la forma de las flores; el color rosa intenso de sus pétalos las hace muy llamativas. A diferencia de otros cerezos, sus flores no se abren por completo, manteniendo esa forma tubular similar a la campana.

CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=182087
El kanhizakura es más propio de climas cálidos y es el que marca el comienzo más temprano de la temporada de sakura en Japón, ya que florece a finales del invierno, entre enero y febrero, en las zonas más al sur. Es la variedad dominante en la zona de Okinawa.
Si nos desplazamos más al norte, en las regiones más centrales del país, suele adelantarse un par de semanas al resto de variedades, pero no es frecuente que florezcan antes de marzo.
Como mensajero de la primavera, protagoniza los primeros festivales de sakura del año. En Okinawa, por ejemplo, destaca el Festival de los Cerezos del Monte Yae (Yaedake), que se celebra cada año a finales de enero o principios de febrero, momento en el que miles de cerezos cubren de rosa todas las laderas de la montaña. Una escena en la que el color rosa intenso de las flores contrasta con el verdor tropical de la zona, mostrando imágenes de una belleza inigualable.
Como curiosidad sobre esta variedad, la Agencia Meteorológica de Japón en Okinawa la utiliza para declarar oficialmente el inicio de la floración.
Cerezo de Kawazu
( 河津桜 , かわづざくら, Kawazu-zakura)
Esta variedad híbrida es muy peculiar por ser una de las más tempranas, también por el color rosa vívido de sus flores y porque además de florecer pronto, sus flores de un tamaño más grande lo habitual en otros cerezos, puede estar presente durante un mes. Recibe su nombre por la zona donde fue descubierta en 1950, Kawazu (península de Izu, Shizuoka).

Fotografía de SLIMHANNYA – 投稿者自身による著作物, CC 表示-継承 4.0,
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Suele florecer un mes antes que el resto de variedades con las que comparte la tierra, lo que permite que a finales de febrero, esta región está completamente bañada por el rosa del cerezo mientras que el resto de Honshū aún espera la llegada de las flores.
Dada la popularidad de estas flores de cerezo, se creó el Festival de los Cerezos de Kawazu, que se celebra cada año durante el mes de febrero para aprovechar el evento de su floración. Durante esas semanas, se desplazan más de un millón de personas a contemplar los 8000 cerezos (aproximadamente) que florecen a lo largo del río. Quien visita este lugar durante la celebración del festival, no solo se lleva el recuerdo de un campo totalmente pintado con los colores del cerezo sino que también podrá disfrutar del contraste de estas flores con el amarillo de las flores de colza que crecen por la zona, creando un contraste llamativo que anuncia la llegada de la primavera.
En los últimos años, esta variedad también se ha plantado en otras regiones de Japón, lo que ha permitido crear un puente de floración que une las últimas semanas del invierno, con las primeras de la primavera.
Cerezo Ukon
(鬱金桜, うこんざくら, Ukonzakura)
Los ukonzakura son de los últimos cerezos en florecer. Cuando la flor comienza a crecer, presenta un tono amarillo verdoso que recuerda a la cúrcuma (de ahí su nombre). Pero aunque sea un color más próximo al de las hojas, poco a poco va tomando una tonalidad rosácea al terminar de abrirse; destacando por presentar una flor con entre 10 y 20 pétalos superpuestos, formando una corola llena y voluminosa.

Fotografía de SLIMHANNYA – 投稿者自身による著作物, CC 表示-継承 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=68232140による
Suele florecer a finales de abril y principios de mayo cuando la mayoría de los cerezos ya han perdido todo su color. Así, esta variedad suele marcar el fin de la temporada de sakura.
Es frecuente encontrarlos en parques y jardines botánicos. En Tokio, por ejemplo, se pueden ver algunos en el parque Shinjuku Gyoen y en el Jardín Botánico de Koshikawa.
Para quien no ha podido captar la belleza de estas flores durante la primera etapa de la floración del cerezo, los Ukonzakura dan una segunda oportunidad para esos aficionados a la fotografía que esperan capturar una imagen única cada año.
Cerezo crisantemo
( 菊桜 , きくざくら, Kikuzakura)
Y terminando con otra de las variedades más tardías en florecer, nos encontramos con este cerezo crisantemo, conocido así por la gran cantidad de pétalos que componen su flor. Es una subvariedad de los Yaezakura (ヤエザクラ), cerezos de flores múltiples), que puede llegar a presentar una única flor con hasta 100 pétalos. Esto le da una apariencia más pomposa similar al crisantemo. El color de sus pétalos es rosa pálido y, debido a su volumen, su flor es una de las más grandes.

Fotografía de Jovandavid – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0,
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2018861
Quizá el motivo de que sea una de las variedades más tardías en mostrar sus flores se deba al enorme despliegue de pétalos y color que ofrecen una vez florecen. Sea como sea, hasta mayo no es posible que podamos verlas.
En Kanazawa (prefectura de Ishikawa), podemos encontrar une ejemplar en el Jardín Kenrokuen que es conocido como el Kikuzakura de Kenrokuen, un ejemplar extraño que ha llegado a tener flores con más de 300 pétalos. La forma peculiar de sus flores nos hace ser testigos de una imagen muy poco usual y que está muy lejos de la típica imagen de un cerezo en flor.
Es increíble cómo la naturaleza puede mostrarnos una amplia variedad de flores partiendo de un mismo lugar, de la esencia del cerezo. Y todo lo que mueve este periodo lleva a las autoridades japonesas a estar muy pendientes de cualquier novedad respecto al tiempo de floración de cada variedad, anunciando desde finales del año anterior pronósticos de floración para que sus ciudadanos se preparen para visitar sus lugares favoritos para el hanami.
Este año, según la Asociación Meteorológica de Japón (en el momento de escribir este artículo) pronosticaba que el cerezo de la variedad Yoshino floreciese en Tokio con la llegada de la primavera, el 22 de marzo.
En regiones del norte, esta flor no llegará hasta la segunda semana de abril. Pero como noticia destacada, el 5 de enero de este año se pudo ver cómo los primeros Kanhizakura mostraron sus flores en la ciudad de Naha, Okinawa, adelantándose casi dos semanas al promedio histórico. Este evento, aunque no es el primero que ocurre desde que hay registros, sí ha hecho saltar las alarmas en la región sobre cómo el cambio climático puede estar alterando la fecha y el periodo de floración de sus cerezos. Es por esto que la previsión de la floración de los cerezos no solo se sigue para planificar el hanami, sino como una tendencia de cómo el cambio climático afecta a las distintas zonas del país.
¡Feliz hanami!
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