La oscuridad nos puede mostrar imágenes increíbles si prestamos atención. Por eso hoy, nos vemos inmersos en la oscuridad para intentar componer un haiku.
Esa oscuridad que os presento, también es símbolo de esa oscuridad que nos rodea cuando empezamos a componer haiku.
Un poema corto NO es un haiku.
El haiku requiere de otros aspectos a tener en cuenta, como el kigo, kire y aware.
Pero, incluso, más allá de ellos, el haiku debe estar libre de lirismo, de recursos literarios complejos como la metáfora y la personificación, además de intentar evitar la rima. También debe dejar fuera el yo y fijar a atención en el entorno, en la Naturaleza y en lo que nos afecta como espectadores.
Para aportar musicalidad y ritmo al haiku, es importante que no compongáis un poema de tres versos independientes, como si hicieseis una lista de cosas que veis en la imagen. Buscad relación entre dos elementos de dicha imagen, buscar la manera de unirla. Intentad componer versos cuyas ideas se estructuren de forma 1+2 versos o 2+1 verso.
Y por último, la mejor recomendación para escribir haiku es: leer haiku.
Imagen: «Noche de lluvia en Kiridoshi» de Takahashi Hiroaki

Os leemos.
¡Feliz día!


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