Kaga no Chiyo

En una época en la que la poesía japonesa estaba dominada, principalmente, por hombres, surge una mujer con una voz tan fuerte y única cuyo eco aún perdura en nuestros tiempos.

Chiyo nació en la localidad de Matto, en la provincia de Kaga (actualmente conocida como Ishikawa) en 1703. Es por eso que su nombre también aparece como Kaga no Chiyo o Matto no Chiyo.

Su vida está llena de incógnitas, hasta el punto de que se le atribuyen algunos haikus de los que hay dudas de que sean suyos. En pleno siglo XVIII, el reconocimiento artístico en la esfera pública estaba reservado mayormente a los hombres. Las convenciones sociales de la época, a menudo, limitaban la visibilidad de las escritoras y artistas, dificultando la difusión de su obra y su reconocimiento. Esta circunstancia es clave para entender la incertidumbre que se ha creado en torno a la obra y vida de esta gran autora de haiku.

Era hija de un hyōguya, un artesano especializado en el montaje de pergaminos, cuadros y caligrafías. Así que, criada en este entorno artístico familiar, tuvo la oportunidad de cultivar el arte de la escritura desde la infancia; un privilegio que muy pocas mujeres tenían en aquella época, permitiéndole formarse en las tres artes clásicas: pintura, caligrafía y poesía.

Y si tenemos en cuenta que el haiku, por su brevedad, es perfecto para escribir sobre tiras de papel, es muy probable que desde pequeña ya escribiera sus primeros versos.

El local donde trabajaba su padre se encontraba en una de las principales arterias comerciales, que comunicaba al norte con Kanazawa (una importante ciudad al norte) y con Kioto (al sur), lo que permitió que Chiyo conociera a artistas y literatos muy influyentes desde la juventud.

Todos estos factores contribuyeron al nacimiento de una voz poética que comenzó a expresarse a muy corta edad, escribiendo sus primeros haikus a los seis o siete años.

Su padre, cuando ella cumplió los 12 años, la envió como sirvienta y aprendiz a la casa de Kitagata-ya Hansui, su primer maestro de haikai y quien facilitó que el gran maestro, descendiente de la escuela de Bashō y uno de sus diez famosos discípulos, Kagami Shikō, descubriera su talento en 1719 motivándola a continuar desarrollando su voz a través de la poesía.

En su obra de más de 1700 haikus, es posible encontrar detalles de su vida que iluminan acontecimientos clave, aun cuando persistan ciertas incógnitas.

Su poesía tiene un fuerte vínculo con la naturaleza, hasta el punto de que sus versos reflejan algo más allá de las sensaciones que percibía por sus cinco sentidos. Sus haikus albergan algo íntimo y propio de la autora que escapa de sí misma y se une a la escena que contempla. En esa unión repentina surgen haikus como el siguiente:

染め兼ねて片山紅葉片思い

A medio teñir
la montaña de otoño:
amor no correspondido.

En este haiku, la autora siente que la montaña no está cubierta completamente por las hojas del momiji, y esa sensación que le provoca le sugiere un amor no correspondido, un amor de una única dirección. ¿Quizá ella pasaba por lo mismo? Es probable que ese amor no correspondido la atormentase en ese momento en el que contemplaba solo una parte de la montaña cubierta de hojas secas y quiso vincular sus sentimientos a la montaña.

En 1720, con diecisiete o dieciocho años, se casó con un sirviente de la familia Fukuoka en Kanazawa; pero ese enlace duró apenas dos años debido a la prematura muerte de su esposo en 1722 a causa de una enfermedad. La soledad que se asentó en su corazón acabó acompañándola durante el resto de una vida cargada con el pesar de la pérdida de sus seres queridos.

Se cree que el siguiente haiku, fue escrito por Chiyo en motivo de su boda reflejando la incertidumbre de esa primera vez, de ese primer fruto y del posible sabor amargo que puede dejar en el alma ese primer bocado:

しぶかろかしらねど柿の初ちぎり

¿Será amargo?
Aunque no lo sé,
primer caqui que corto.

Luego, nos encontramos con otros haikus que reflejan la larga espera. Sin saber qué espera, a quién espera ni por qué, nos dejó versos como el siguiente:

待つ暮の曙も無き紙子哉

Ocaso esperado,
sin amanecer alguno:
túnica de papel.

Solo se encuentra ella, sola, ataviada con una túnica de papel que la protege del frío, esperando el anochecer sin visión de un alba que traiga nada nuevo.

En su obra, también podemos encontrar varios haikus desgarradores que evocan a un pequeño cazador de libélulas o las travesuras de un niño que arañaba los paneles de papel. Estos poemas podrían aludir a uno de sus hijos, fallecido en la infancia. No obstante, incluso si la autora nunca hubiera tenido hijos, esos versos logran reflejar el dolor universal que despierta la pérdida de un niño. Ya fuera un dolor propio o el de alguien cercano, estos versos inmortalizan el recuerdo de aquella alma feliz:

蜻蛉釣り今日はどこまで行ったやら

Caza de libélulas.
Me pregunto qué tan lejos
habrás ido hoy.

Esta traducción, que he intentado que sea más literal que poética, me sugiere el despertar del dolor que provoca el echar de menos al ver cómo alguien, quizá niños del vecindario se dedican a corretear de aquí para allá cazando libélulas. Su hijo, seguramente habría sido uno de ellos (o lo fue en su momento). Y como si su alma aún correteara tras esos llamativos insectos, ¿dónde le habrá llevado en el día de hoy la libélula que persigue?

Generalmente, se dota de más emoción al haiku con traducciones que comienzan con un “mi cazador de libélulas” porque se basan en la idea establecida de que este haiku lo escribió la poeta pensando en su hijo.

No obstante, un verso que enfatiza más en ese dolor profundo de pérdida es el que te comparto a continuación:

破る子のなくて障子の寒さ哉

Sin un niño que lo rompa,
este panel de papel
es tan frío…

Con la pérdida del hijo o la separación; quizá no hubiese muerto y por circunstancias del destino se encontrara en un lugar lejano. Sea como sea, el dolor y la soledad se ven reflejados en la ausencia de agujeros y rasgados en ese papel del shōji. Este haiku habla de la falta del niño/a, y expone ese echar de menos de las travesuras que, en más de una ocasión, seguro que habrían sacado la sonrisa y el enfado de nuestra poeta. Hoy, la calidez del hogar se disipa en el recuerdo. Y en su recuerdo, a través de sus haikus, seguimos intentando reconstruir su vida.

La luna, tuvo un gran peso en su poesía, apareciendo frecuentemente en sus versos. Uno de ellos y que siempre que lo leo me deja un gran vacío es:

名月に帰りて咄す事はなし

regreso a casa
bajo la luna brillante
sin nada de qué hablar.

Quizá la belleza de la gran luna brillante de la cosecha le arrebatase todas las palabras. O quizás no tuviese nada que contar porque no había nadie a quien contárselo.

Volvemos aquí a esa soledad que marcó la mayor parte de su vida.

Tuvo que hacer una pausa en su producción poética debido a cargas familiares, al cuidado de sus padres y hermanos, lo que la obligó tras sus muertes a hacerse cargo del negocio familiar.

Este periodo de pausa creativa hizo que se encerrase en sí misma y pasara por una larga etapa de reflexión en el que, con el paso de los años veía a sus padres como si fuesen sus propios hijos. Un cambio de perspectiva motivado por la rueda del tiempo, que nos lleva a todos hacia su final haciéndonos más dependientes de quienes vienen después hasta el punto de hacernos sentir como niños en manos de nuestros propios hijos. Y en esos últimos años de vida, nuestra presencia se vuelve como el canto de la cigarra, pesado, intenso como el verano y que pone fin con su silencio a la llegada del frío.

En 1754, Chiyo, con cincuenta y dos años, se ordena monja budista. Desde entonces, se la conoce como Chiyo-ni; el sufijo -ni acabó fusionándose con su nombre y a día de hoy forma parte de su identidad de poeta.

El motivo por el que se hizo monja, según ella escribió, no fue porque se sintiera desilusionada con el mundo, sino porque se sentía ansiosa por el paso rápido del tiempo1.

Esta nueva etapa fue donde nuestra autora encontró más libertad y un estatus de autoridad lejos de las obligaciones familiares. Así, dedicada completamente a su arte, se podría decir que estos últimos años fueron como un renacer que la llevó a la plenitud artística.

Kaga no Chiyo falleció el octavo día del noveno mes de 1775 según el calendario lunar japonés. Esto nos lleva a que, en el calendario gregoriano, se conmemore su muerte el 2 de octubre.

Su último verso, pero no el que puso fin a un legado que durará por siempre, fue el siguiente:

月も見て我はこの世をかしく哉

Incluso al mirar la luna
este mundo me parece
tan fascinante…

Con esas palabras de Chiyo, con la fascinación por el mundo, ponemos fin a este pequeño repaso por su vida en el que, estoy convencido, que paso por alto muchísimos aspectos que espero poder ir incorporando a este espacio en los próximos años.

Descubre mucho más de esta autora en la fantástica obra que los compañeros de El Rincón del Haiku han traducido y comienzan a publicar hoy, 2 de octubre, como conmemoración del 250 aniversario de su muerte: https://nueva.elrincondelhaiku.org/category/traducciones/idioma-occidental/kaga-no-chiyo-jo-una-poeta-japonesa-del-siglo-xviii/

Y que la luna ilumine tus noches 🤍

Publicaciones en nuestra web donde podrás encontrar traducciones de sus haikus y artículos relacionados.

Sobrevuelan la charca

Hoy compartimos el resumen del segundo reto de «versos perdidos» organizado en nuestro grupo privado de retos en Facebook inspirado en el siguiente haiku Puntos brillantessobrevuelan la charca.¡Son luciérnagas!María Ontenient…

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Cronología detallada de la vida de Chiyo

Año 16 de la era Genroku (1703)

En febrero, nace en Mattō, provincia de Kaga (actualmente, 6 Banchi, Yōkaichimachi, Mattō-shi, Prefectura de Ishikawa), como la hija mayor de Fukumasuya Rokubei, un hyōguya.

Año 22 de la era Genroku (1709)

Escribe su primer haikai.

Año 4 de la era Shōtoku (1714) – 12 años

Aprende el arte del haikai con Kitagata-ya Hansui en Motoyoshi, provincia de Kaga (actualmente, Mikawa-machi, distrito de Ishikawa, Prefectura de Ishikawa).

Año 1 de la era Kyōhō (1716) – 14 años

En primavera, regresa a Mattō y comienza a frecuentar la residencia de la acaudalada familia Aikawaya Bueimon.

Año 4 de la era Kyōhō (1719) – 17 años

El 24 de agosto, Kagami Shikō, uno de los diez grandes discípulos de Bashō, visita a Chiyo-jo acompañado por Chigaku de Kanazawa. Se hospeda con ella y la guía en el camino del haikai.

Año 5 de la era Kyōhō (1720) – 18 años

En marzo, contrae matrimonio con Fukuoka Yahachi, un ashigaru de Ōgumi al servicio del feudo de Kanazawa.

Año 6 de la era Kyōhō (1721) – 19 años

El 19 de junio, recibe la visita de Takurōsen. En verano, recibe la visita de Hakusui de Etchū.

Año 7 de la era Kyōhō (1722) – 20 años

En primavera, su esposo fallece y ella regresa a la casa de sus padres en Mattō. Ese año, sus poemas se publican por primera vez en antologías.

Año 10 de la era Kyōhō (1725) – 23 años

En primavera, visita a Bakurinsha Otsuyu en Ise. Junto con Bakurin, Chiyo, Sōshi, Fūji, Tōtō y Otsuhō, compone una serie de versos encadenados (haikai renga) titulada «Tai Kayō Chiyojo» (Encuentro con Chiyojo de Kaga).

Año 11 de la era Kyōhō (1726) – 24 años

En abril, visita a Shisen-jo en Kanazawa. Ofrece al templo Gyōzen-ji (actualmente en Kita-Yasuda-chō, Mattō-shi) dos rollos de haikai renga y 25 hokku. Rokyū visita a Chiyo-jo.

Año 12 de la era Kyōhō (1727) – 25 años

En abril, Rogenbō Rikō, junto con Hansui y otros, visita a Chiyo-jo. En julio, recibe la visita de Ichiyū.

Año 14 de la era Kyōhō (1729) – 27 años

Recibe la visita de Senji de Etchū.

Año 17 de la era Kyōhō (1732) – 30 años

A principios de verano, se encuentra con Otsuyu en Kioto. El 9 de septiembre, la monja Soshin visita a Chiyo durante su peregrinación por las provincias del oeste. Ese mismo año, recibe la visita de Rōka de Etchū.

Año 3 de la era Enkyō (1746) – 44 años El 12 de junio, recibe la visita de Bakurō de Ise.

Año 1 de la era Kan’en (1748) – 46 años

En agosto, junto con Richō y Karyō de Kanazawa, Santaku de Komatsu y Taisui de Motoyoshi, entre otros, ofrenda una tablilla con hokku en el Santuario Kinkengū de Tsurugi.

Año 4 de la era Hōreki (1754) – 52 años

En el Kannazuki (décimo mes del calendario lunar), se rasura la cabeza y se convierte en monja, adoptando el nombre de Soen.

Año 13 de la era Hōreki (1763) – 61 años

El feudo de Kaga, designado por el shogunato para recibir a una delegación de enviados de Corea, elige los haikus de Chiyo como obsequio para la delegación. (Escribe 21 poemas en 6 rollos colgantes y 15 abanicos).

Año 7 de la era Meiwa (1770) – 68 años

Escribe un retrato y un poema dedicatorio para la monja Chigetsu-ni en la obra «Bashō-dō chūzai sanjūrokunin shōzō» (Retratos de los treinta y seis miembros presentes en el Bashō-dō) de Chōmu.

Año 8 de la era Meiwa (1771) – 69 años

Se publica la segunda parte de la colección de poemas de la monja Chiyo, «Haikai Matsu no Koe», editada por Kihaku.

Año 2 de la era An’ei (1773) – 71 años

En un autorretrato, escribe un poema que expresa sus sentimientos en el momento de tomar los votos.

Año 3 de la era An’ei (1774) – 72 años

En febrero, con motivo de la visita de Kirai de Etchū, escribe el prefacio para el «Yoriai Haiku-chō» (Cuaderno de Haikus Colectivos). En marzo, escribe el prefacio para la antología «Tamamo-shū» de Buson. En invierno, recibe la visita de Kasen.

Año 4 de la era An’ei (1775) – 73 años

Celebra la ceremonia del hakamagi (primera puesta de la hakama) de su primer nieto. Recibe la visita de Koko de Etchū. Envía un poema de felicitación a Shien por su sexagésimo aniversario. El octavo día del noveno mes del calendario lunar, fallece.

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  1. https://www.gov-online.go.jp/pdf/hlj/20220801/hlj202208_30-31_Kaga_no_Chiyo-jo.pdf ↩︎

Referencias bibliográficas:

  1. Violeta agreste, traducción y colección realizada por Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gávala para Editorial Satori.
  2. https://jhaiku.com/haikudaigaku/archives/1225
  3. https://www.gov-online.go.jp/pdf/hlj/20220801/hlj202208_30-31_Kaga_no_Chiyo-jo.pdf
  4. https://www.hakusan-museum.jp/chiyojohaiku/
  5. https://kigosai.sub.jp/
  6. https://blog.goo.ne.jp/19310601/e/577da0397ed40cbd1ca39eb3457ee054
  7. https://www.city.hakusan.lg.jp/bunka/bunkashinko/1002773/1002775/index.html


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