El proceso de inculturación del Haiku en occidente ha seguido un camino en el cual muchos aspectos importantes de su práctica han quedado atrás, tal vez no irremediablemente perdidos, pero sí bastante olvidados o confundidos. Tal es así que es muy habitual que los poetas occidentales incursionen en este camino con poca preparación y estudio, y aún menos guía, viéndose atrapados por la poderosa trampa de la presunción. A menudo observamos que la profunda práctica del Haiku se ve reducida a «una expresión poética breve, de tres versos, y con una métrica de 5-7-5 sílabas», y aunque estos aspectos de forma guardan relación con el Haiku, están muy lejos de ser los fundamentales para otorgar a su expresión ese aroma que caracteriza y distingue a este Camino respecto de otros.
Si bien La Senda del Haiku ofrece cursos y talleres para principiantes, sabemos que muchas veces resulta difícil contar con el tiempo para un estudio de cierta formalidad y compromiso. Por ello, y dado que nuestra propuesta es la de difundir la particular práctica del Haiku y no la de otras formas de expresión, aunque estas sean japonesas, hemos decidido ofrecerles a continuación un decálogo con los lineamientos que consideramos fundamentales para brindar a sus expresiones el sabor a Haiku necesario para que puedan ser considerados en nuestras publicaciones. Estamos convencidos de que a través de la misma selección y presentación de los haikus seleccionados (por llamarlos de alguna manera) entre los que participan de cada reto y propuesta, ofrecemos fuertes pistas sobre qué presentaciones consideramos que guardan una identidad propia de este camino. Sin embargo, esta sutil forma de enseñanza de corte oriental a veces puede no ser muy eficaz entre quienes crecimos de este lado del mundo, por lo que nos tornaremos algo más explícitos.
Amén de ello, han de tener por seguro que a la hora de aceptar o rechazar una publicación, o decidir entre la selección de una propuesta u otra, siempre priorizaremos la creatividad, el ritmo y la musicalidad por sobre cualquier criterio normativo.
1) Protagonismo de la naturaleza
Sin dudas, este es el aspecto más importante del sabor a Haiku. Aunque reconocemos que todo es naturaleza, incluida la propia existencia, el Haiku es una práctica dirigida a cultivar nuestra experiencia de comunión con todas las manifestaciones naturales: animales, fenómenos celestes y plantas tienen guardado el sitio de honor en este entrenamiento de la atención plena.
Sin dudas la existencia humana es Una con lo que la rodea, y por ello sus costumbres y actividades tienen un lugar posible en el Haiku. Sin embargo, hemos de encontrar la manera de establecer en nuestra expresión un puente directo entre ella y el resto de la magia naturalque la contiene.
2) El desvanecimiento del haijin
El Haiku espera sernos de ayuda para el cultivo de una íntima relación con todo lo que acontece, reconociéndonos parte importante de los procesos universales, por supuesto, pero a la vez ínfima y destinada a disolverse, literalmente, en su entorno al término de un breve lapso de tiempo. Esta realización se cultiva intentando hacernos a un lado en la expresión del Haiku, para que en él brille lo que nos rodea, tal como es, sin transformarlo en un cuento del «yo, mi, mío».
Es posible desdibujar, e incluso hacer desaparecer totalmente a la persona de la expresión con sencillos recursos gramaticales ¡Experimenta! Cuanto más fuerte sean las expresiones de tus emociones y sentimientos, más fuerte será el brillo del pequeño yo del haijin.
3) Un compromiso con la realidad
Así como es, lo que acontece es perfecto. En cada fenómeno y acontecimiento late la sabiduría de los mecanismos universales, por lo que no hace falta añadir algo más a lo que observas y experimentas para que su luz brille por sí sola.
En el Haiku se intenta ejercitar un minimalismo intelectual, pues en esos procesos reforzamos nuestra presencia (sobre lo que hablamos en el punto 2). Por ello, a diferencia de la poesía occidental, las comparaciones, metáforas, personificaciones, analogías o simbologías atentan contra el sabor del buen Haiku.
4) Una referencia, al menos sutil, a la estacionalidad
Aunque no empleemos un kigo específico (recuerda que puedes encontrarlos en nuestra app de Hotaru y en el kiyose de esta misma página web), buscamos de alguna manera ligarnos al cósmico flujo de los ciclos estacionales mediante una expresión que los sugiera.
La mención de fiestas, floraciones de ciertas especies de plantas o árboles, actividades, fenómenos celestes y acentuamiento de condiciones meteorológicas específicas son un obvio guiño al momento que transitamos y del cual forma parte integral esto que te ha conmovido.
5) Lo que acontece, siempre lo hace en el presente.
El Haiku busca expresar la inefable experiencia de algo que nos conmueve en este mismo instante. El kigo (punto 4) es un factor decisivo para el éxito en este aspecto, pero también ha de expresarse la acción en el tiempo presente. El pasado ya no cuenta, y el futuro es una ilusión.
Sin dudas, un recuerdo puede asaltarnos en medio de la experiencia cotidiana y conmovernos una vez más, incluso con mayor profundidad que en la ocasión de su ocurrencia original. Sin embargo, esa conmoción vuelve a ocurrir en este momento, el único en el cual transcurren nuestras vidas y el Haiku.
6) Desapégate de las palabras
La métrica y estructura son y serán un tema de mucha discusión y debate. En este sentido abogamos por que menos es más. El criterio de 17 sílabas castellanas organizadas en tres versos con una distribución de 5-7-5 es válido como referencia, pero no te ciñas escrupulosamente a ese número . Si necesitas algunas más o menos para expresar cabalmente eso que te ha conmovido (aware), úsalas o quítalas. Incluso si solo dos versos te son suficientes, pues sientes que algo más solo contribuye a enturbiar el sabor de tu Haiku, elimina ese tercero.
No dejes que tu expresión suene tosca, sin ritmo ni musicalidad. Esto ha de primar por sobre cualquier criterio de métrica. Sin embargo, haz el honesto ejercicio de desapegarte de la necesidad de retratar el acontecimiento con demasiados adjetivos, verbos y recursos.
Con la práctica irás advirtiendo que no necesitas de verbos para sugerir acciones o descripciones para inducir a certeras imágenes de la realidad. De hecho, con menos indicaciones, brindas más lugar a la experiencia personal del lector.
7) Abandona los recursos distintivos de la poesía occidental
Profundizando un poco el punto anterior, en el Haiku has de evitar el uso de términos o frases floridas y complejas. En este sentido, los mejores jueces serán los niños. Si ellos pueden maravillarse con tu expresión, has abordado bien esta pauta.
De la misma manera, en el Haiku abandonamos toda noción de rima.
Tal vez uno de los temas más abordados de la poesía occidental sean las emociones y sentimientos que despiertan las experiencias cotidianas, eso que ocurre «dentro», al contrario del reflejo de lo exterior, aparentemente más en línea con lo que hemos venido desarrollando. El amor, los desengaños, la soledad, el abandono, el florecimiento de la relación, son seguramente los más clásicos entre los abordados por nuestros poetas clásicos y románticos. En el Haiku también hay lugar para esto que, sin duda, es parte vital de la naturaleza humana, y siempre aflorará aunque intentemos velarlas. Ahora bien, cuando te dispongas a entrar en este campo ten muy presente lo que hemos discutido en el punto 2). Aunque parezca algo imposible, ¡podrás lograrlo con algo de trabajo!
8) Lleva al mínimo las ideas o imágenes contrapuestas
Vinculado con el punto anterior, surge aquí la importancia de evitar presentar más de dos imágenes o ideas. Y cuando decidas presentar dos, asegúrate que estén íntimamente relacionadas, siendo la principal razón de esta estructura bipolar el logro de cierto misterio o velo de algún aspecto de eso que te ha maravillado, y así lograr un mayor impacto o sorpresa.
La separación de las ideas se realiza mediante el recurso del kire , o corte gramatical. En el castellano esto se reduce al empleo adecuado de los signos de puntuación. Un punto, punto y coma y signos de exclamación o interrogación separarán las ideas, mientras que la coma contribuirá a dar ritmo o pausa a una misma imagen. Una de las formas más extendidas del uso del Kire es el agrupamiento de los versos de manera de presentar dos imágenes o ideas con una estructura de 1 + 2 ó 2 + 1. Sin embargo, no te sientas atado a esas nociones . Si quieres presentar una sola imagen o idea, ¡ve por ello! Pero procura evitar a toda costa la expresión de tres ideas independientes, y mucho menos distribuyéndolas a razón de una por verso.
9) Entidad propia
El lector no debe necesitar de otra cosa que tu Haiku para encontrarse inequívocamente frente a aquello que te ha conmovido. Tu expresión debe tener total sentido sin necesidad de contar con el apoyo de una imagen o explicación accesoria.
Un error muy habitual es el de componer en forma críptica, de manera que solo el haijin puede comprender lo que los dichos significan. El Haiku busca compartir con los demás eso que nos ha conmovido, por lo tanto debemos deshacernos de toda noción de conservar la experiencia para nosotros.
10) No te apresures, trabaja en tu expresión.
Al contrario de lo que muchos suponen, aunque es indiscutible que el «momento haiku» nos atraviesa en un instante, esto no quiere decir que esa conmoción tan perdurable deba ser plasmada en versos de manera apresurada, con las primeras palabras que asalten nuestra mente-corazón. Por el contrario, sabemos que los grandes maestros y haijines dedicaron mucho tiempo a refinar la forma final de sus expresiones.
Con estas orientaciones ya tienes un excelente desafío a la hora de ponerte a cocinar ese instante a fuego lento para que pueda adquirir un fuerte aroma y sabor a Haiku. Esperamos te sean de gran utilidad y que juntos, podamos resguardar esta antigua práctica y entrenamiento de la atención plena.
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